Aprende un oficio y abre más oportunidades
Los oficios permiten desarrollar habilidades prácticas sin cerrar la puerta a los estudios superiores
Aprende un oficio y abre más oportunidades. Foto: Pexels
Antes de decidir qué carrera estudiar, quizá te convenga aprender a desmontar una computadora, cocinar, usar una cámara profesional o entender cómo funciona una instalación eléctrica. Además de ayudarte a dominar un oficio, la práctica puede servirte para descubrir si esa actividad realmente te interesa.
El Bachillerato Nacional parte de esa posibilidad. Desde el ciclo 2025-2026, los subsistemas de educación media superior comparten una base académica común, aunque conservan sus modalidades. En los planteles con formación técnica, tecnológica o laboral, las materias generales conviven con talleres, laboratorios y actividades de especialidad.
La Secretaría de Educación Pública (SEP) informó que la primera generación de este esquema estuvo integrada por más de 527 mil egresados con doble certificación. Una acredita la conclusión del bachillerato y la otra certifica la formación técnica cursada.
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La SEP también reportó 207 opciones técnicas, tecnológicas y laborales, organizadas en 10 campos y cursadas por casi 2 millones de estudiantes.
El segundo documento no garantiza un empleo ni sustituye la experiencia, pero deja constancia oficial de lo aprendido. Esa preparación puede ser útil al concluir la educación media superior y, al mismo tiempo, facilitar la continuidad hacia estudios superiores.
“Desde una perspectiva educativa, la diversificación del Bachillerato Nacional es positiva porque evita considerar una sola ruta como la ideal. La educación tecnológica deja de verse como una alternativa de menor prestigio y puede convertirse en una opción con identidad propia siempre que se conserve la posibilidad de continuar con estudios superiores”, afirma Idanely Mora Peralta, integrante del cuerpo de tutores del Programa de Maestría en Docencia para la Educación Media Superior (MADEMS) de la UNAM.
La también investigadora reitera que la existencia de dos “trayectorias” no garantiza por sí misma mejores oportunidades. Para que realmente se amplíen las posibilidades de los jóvenes, complementa, es necesario asegurar condiciones de calidad equivalentes entre modalidades, infraestructura suficiente, docentes especializados, actualización permanente de los programas y mecanismos que permitan la movilidad entre ambas vías sin afectar a los estudiantes.
“La formación técnica media superior puede facilitar una inserción laboral temprana y digna, pero alcanza su mayor potencial cuando mantiene las puertas abiertas para continuar con estudios universitarios, tecnológicos o de educación continua”, acota.

Más opciones para aprender un oficio
Si tu bachillerato no imparte la especialidad que buscas o quieres explorar otra actividad, existen alternativas públicas de capacitación para el trabajo.
El Centro de Capacitación para el Trabajo Industrial (CECATI) ofrece cursos y especialidades con horarios, duración, requisitos y cuotas que cambian según el plantel. Su oferta incluye áreas industriales, digitales, administrativas y de servicios, pero la disponibilidad debe comprobarse en cada sede.
En el Estado de México, el Instituto de Capacitación y Adiestramiento para el Trabajo Industrial (ICATI) imparte capacitación mediante sus Escuelas de Artes y Oficios. Sus cursos presenciales incluyen al menos 80% de práctica y abarcan electricidad, carpintería, mecánica automotriz, fotografía, gastronomía, informática y confección.
Hay otros institutos estatales y talleres comunitarios. En algunas sedes, los Puntos de Innovación, Libertad, Arte, Educación y Saberes (PILARES) ofrecen más de 117 cursos y talleres gratuitos, entre ellos de electricidad y reparación de dispositivos electrónicos. No todas estas opciones duran lo mismo ni entregan documentos equivalentes.
Que el horario no sea un obstáculo
Antes de inscribirte, revisa cuánto tiempo deberás dedicarle, cómo se combinará con tus clases y tareas, qué materiales tendrás que comprar y si el traslado será sostenible cada semana.
Pregunta también cuánto se practica. Un curso de mecánica o gastronomía pierde sentido si casi todo ocurre frente a un pizarrón.
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Considera que una habilidad o un oficio pueden complementar tu futura profesión: la fotografía con comunicación o diseño; la electricidad con ingeniería; la carpintería con arquitectura, y la gastronomía con turismo o administración hotelera. También puede ayudarte a descubrir si una opción era o no para ti, y hacerlo a tiempo siempre suma.
Ten claro, además, que no tienes que decidir toda tu vida en un semestre. Un buen taller puede dejarte práctica, experiencia y una idea más clara del camino profesional que quieres seguir.
Autor: Luis Miguel Paredes
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