Volver a intentarlo: el reto de conseguir un lugar en la UNAM
Aspirantes a la UNAM enfrentaron una segunda prueba entre nervios, cambios en las preguntas del examen e incertidumbre por conseguir un lugar
Volver a intentarlo: el reto de conseguir un lugar en la UNAM. Imagen: especial
El calor era intenso. Afuera del Palacio de los Deportes, madres y padres buscaban sombra mientras los jóvenes hacían fila y esperaban su turno para entrar. Algunos revisaban por última vez sus apuntes; otros aguardaban en silencio. Por la puerta 5 ingresaron los aspirantes del segundo turno del 18 de agosto, con la meta de conseguir un lugar en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Entre hora y media y dos horas después, por las puertas 3, 6 y 11 comenzaron a salir poco a poco los primeros aspirantes con impresiones distintas sobre un examen que ya habían enfrentado cerca de tres meses atrás, pero que ahora vuelve a poner a prueba sus conocimientos y sus posibilidades de quedarse.
El Examen de Control Presencial se aplicó del 12 al 19 de agosto en León, Oaxaca, Tijuana y Ciudad de México. En la capital hubo tres turnos diarios. De acuerdo con la UNAM, 42 mil 784 aspirantes fueron citados en los nueve turnos y, al término del segundo turno del 18 de agosto, 18 mil 837 ya habían realizado la prueba.
La reposición fue convocada después de que una comisión de experto de la Máxima Casa de Estudios analizara el proceso de admisión y encontrara evidencia estadística y operativa de irregularidades en la primera aplicación del examen de ingreso a licenciatura, realizada completamente en línea.

Leer también: ¿Dónde se encuentran ubicadas las ENP y los CCH de la UNAM?
Un examen que se sintió diferente
Para Regina Pérez, de 18 años, la experiencia tuvo un componente adicional: volver a intentarlo después de quedarse a cuatro aciertos de conseguir un lugar.
La joven estudió en el CECyT 16 de Pachuca, Hidalgo, y busca ingresar a Arquitectura. En la primera aplicación obtuvo 104 aciertos, mientras que el puntaje mínimo para esa opción es de 108.
Esta vez encontró el cambio más evidente en la parte de matemáticas. De acuerdo con ella, había menos aritmética y más conceptos de geometría analítica. También notó diferencias en literatura, mientras que geografía y biología conservaron un nivel similar.
“Sí, matemáticas cambió, como que se enfocaron más en otro enfoque, porque el anterior era muy básico. Ahorita la aritmética disminuyó mucho”, opina.
Para Regina, repetir el examen tiene una parte justa y otra complicada. Considera que debe entrar quien realmente lo merece, pero también piensa en quienes viven fuera de la Ciudad de México y necesitan organizar dinero, vivienda y traslados sin saber todavía cuál será el resultado. “Si de verdad deseas entrar a la UNAM, esto es lo que hay. No hay de otra”, señala.
César Leonardo Mondragón, de 19 años, comparte algo de esa incertidumbre, aunque su lectura sobre la reposición es más contundente. Estudió en el Centro de Bachillerato Tecnológico (CBT) Tultitlán y aspira a Lengua y Literaturas Modernas (Letras Alemanas). En su primer examen obtuvo 76 aciertos.
Sí percibió un ligero incremento en la dificultad de las preguntas sobre matemáticas, pero no considera que fuera un cambio radical.
Su respaldo al Examen de Control Presencial parte de una preocupación distinta: el mensaje que podría dejar en los jóvenes una admisión obtenida a través de la trampa.
“Yo sí estoy de acuerdo con que se haya vuelto a hacer el examen, porque si bien sí fue culpa de la UNAM en no haberse preparado para todo el tema de las trampas cuando haces un examen en línea, aun así siento que como sociedad no podemos darnos el lujo de permitir que los jóvenes tengan la idea en la cabeza de que haciendo trampa van a lograr sus metas”, expresa.

Volver a demostrar lo aprendido
No todos salieron con la misma confianza. Gabriel Esteban, de 20 años, busca un lugar en Lenguas y Literaturas Hispánicas. En la primera aplicación obtuvo 67 aciertos y esta vez llegó nervioso porque buena parte de lo que había estudiado mediante simulacros de examen no apareció como él esperaba.
Sintió el examen más complicado, especialmente en Biología y Química. Su principal preocupación ahora es el resultado, ya que en la primera prueba consiguió quedarse en la opción que quería, pero esta vez salió con dudas. “La verdad sí me da miedo porque como lo sentí un poco más difícil, siento que esta vez no me voy a quedar”, comenta.
María Fernanda Armenta, de 18 años, estudió en una Escuela Preparatoria Oficial Anexa a la Normal (EPOAN), busca Artes Visuales y obtuvo 107 aciertos en el examen anterior.
Ella está a favor de la reposición porque considera que beneficia a quienes se prepararon honestamente, aunque cuestiona el momento en que se tomó la decisión. “Sí es más justo para los que nos preparamos honestamente, pero a la vez siento que lo hicieron todo muy al final, como que buscaron arreglar lo que ellos solitos echaron a perder”, expresa.
Mientras que, para Valeria Cuéllar, de 18 años, la incertidumbre también está presente. Estudió en el Liceo Humanista Calmecac y aplicó para Matemáticas Aplicadas y en Computación. En la primera prueba obtuvo 100 aciertos y también encontró más exigente la parte de matemáticas, así como física y química que le parecieron más teóricas.
Valeria también está a favor de la reposición, aunque considera que el problema pudo evitarse desde el principio con un examen presencial.
Después de obtener 100 aciertos, ahora existe la posibilidad de que su resultado cambie por las irregularidades de la primera aplicación: “Yo ya me había quedado y ahora corro el riesgo de que ya no. Siento que va a salir perjudicada mucha gente por esas personas que hicieron trampa. Pero también de eso se trata, volver a demostrar los conocimientos aprendidos”.

Leer también: UNAM inaugura la primera Clínica Integral de Salud Menstrual
La espera también continúa afuera
Mientras los jóvenes resolvían los 120 reactivos, afuera se desarrollaba otra escena. El calor obligaba a los familiares a buscar sombra y esperar noticias. También había una especie de feria improvisada de opciones educativas: representantes de diversas instituciones repartían información, agua embotellada, donas, lápices y tote bags.
En una de las carpas, un representante de una escuela privada hablaba por un micrófono mientras se escuchaba “Baile inolvidable”, de Bad Bunny, como fondo. Su invitación era directa: “Señora tenemos becas del 40%. No esperes el resultado. Inscríbete aquí con nosotros y tendrás una beca durante toda tu carrera”.
Tras terminar el examen comienza una nueva espera: saber, otra vez, si los conocimientos demostrados este día serán suficientes.
El Examen de Control Presencial no sólo volverá a medir conocimientos. Para los aspirantes también pone sobre la mesa preguntas sobre justicia, esfuerzo, preparación y las consecuencias de una decisión que modificó el camino hacia un lugar en la universidad.
Ahora sólo queda esperar al último fin de semana de agosto para conocer quiénes conseguirán cruzar, finalmente, la puerta de entrada a la UNAM.
Estudia cine gratis en el CCC: estos son los requisitos de inscripción
Aspirantes a la UNAM enfrentaron una segunda prueba entre nervios, cambios en las preguntas del examen e incertidumbre por conseguir un lugar
