¿Regreso a clases con o sin celulares? Esto es lo que opinan expertos de la IBERO
Conoce que es lo que piensan expertos de la IBERO sobre el uso de celulares en las aulas y el reto que representa para la educación
Regreso a clases ¿con o sin celulares? Esto es lo que opinan expertos de la IBERO. Imagen: Pexels
¿Te has puesto a pensar si realmente le pones atención a tus clases? Últimamente, con la integración de la tecnología y dispositivos móviles desde temprana edad, ha surgido un debate sobre el uso del celular dentro de las aulas y cómo esto interviene en el aprendizaje de los alumnos. Por ello, en Generación Universitaria te traemos la opinión de tres expertos de la IBERO que abordan el tema desde tres perspectivas complementarias: educación, psicología y derecho.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en 2024, el grupo de edad que más utilizó internet fue el de 18 a 24 años, con un 97%. Seguidos del grupo de 12 a 17 con 95.1%. Estas cifras demuestran que los jóvenes de entre 12 y 24 años están bajo una alta exposición del internet y otras cosas que lo conciernen, como las redes sociales y más. Lo cual es alarmante si consideramos que estas edades son formativas, es decir, que las personas aún asisten a las escuelas.
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Celulares: ¿Amigos o enemigos de la educación?
Durante la mesa de análisis “Regreso a clases: ¿con o sin celulares?”, la doctora Cimenna Chao Rebolledo, directora general de la Dirección de Planeación Estratégica e Innovación, habló sobre la presencia de los dispositivos en las aulas. “Los dispositivos digitales, móviles o las pantallas en general no son por sí mismos herramientas pedagógicas; pero tampoco son fuentes inevitables de distracción”, comentó la experta.
Los dispositivos, de acuerdo con la doctora, pueden ayudar a la búsqueda de información, la creación de contenido y a la accesibilidad de distintas fuentes para el aprendizaje y la formación. Pero cuando el uso se hace de manera acrítica, sobre todo en espacios destinados al aprendizaje y convivencia, sin un acompañamiento o supervisión, la exposición a ciertos contenidos puede causar problemas.

“Es decir, nos pueden llevar, entre otras cosas, a la erosión de capacidades o de funciones ejecutivas, fragmentación de la atención, disminución de la concentración; nos pueden llevar también a una disminución de la regulación emocional. Es decir, el uso de estos dispositivos como un mecanismo inmediato o transitorio para la evitación, el alivio o consuelo de la aflicción emocional, puede llevar a la generación de un ciclo nocivo.”
Más allá de la regularización del uso de celulares, es importante saber cómo integrarlos a estos espacios y darles un fin pedagógico. “El fin de estos dispositivos tiene que ser explícito, planeado y sobre todo tiene que ser para cubrir una necesidad dentro de los espacios de enseñanza”, concluyó Cimenna Chao Rebolledo.
El uso intensivo de las pantallas y sus afectaciones socioemocionales
La doctora Sandra Irma Montes de Oca Mayagoitia, directora del Departamento de Psicología de la IBERO, habló sobre cómo interviene psicológicamente el uso de pantallas en los estudiantes. Mencionó que es importante evitar la polarización de las opiniones, donde se considera que la tecnología es dañina o que todo su uso es correcto.
La relación del uso de las pantallas y los problemas emocionales es bidireccional, es decir, “un uso intenso o problemático puede relacionarse con dificultades posteriores; pero niñas, niños y adolescentes que ya presentan ansiedad, irritabilidad, soledad o problemas de atención, también pueden recurrir más a los dispositivos”, comentó.
El uso de celulares en clases es una fuente de distracción inmediata; cada notificación, mensaje o la posibilidad de cambiar rápidamente de actividad compite con la atención sostenida. Por ende, pensar en quitar las pantallas de las escuelas, específicamente los celulares, es quitar una fuente concreta de distracción, pero esto no asegura la concentración de los alumnos.
“Quitar la distracción no crea automáticamente concentración. La concentración también depende del sueño, la motivación, la salud mental, las características de cada estudiante y, por supuesto, la calidad de la enseñanza”, compartió la doctora Sandra Irma Montes de Oca.

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¿Cómo lograr un balance en el uso del celular sin agredir los derechos de los estudiantes?
El doctor Ricardo Alberto Ortega Soriano, director del departamento de Derecho, habló sobre cómo la prohibición no es una solución completa al problema. “Las prohibiciones suelen generar efectos que muchas veces llevan a las personas a tratar de burlarlas. Y lo que ocasionan es llevar a las personas a un contexto de mayor vulnerabilidad y mayor exposición”, compartió.
Por ende, se debe comprender que la prohibición no es la solución al problema, ya que es muchísimo más amplio, y tiene que ver con problemas de aprendizaje. También sería erróneo pensar que el ámbito restrictivo que concierne al derecho va a ser la solución a los problemas.
De acuerdo con el doctor, en el caso de los menores de edad existen derechos que protegen su autonomía. Derechos que protegen su acceso a la información, a la libertad de expresión y de asociación. También señaló que el Estado ha generado leyes que protegen a los menores de ciberbullying, acoso digital, entre otras cosas a las que están expuestos los jóvenes en el internet.
Las medidas que las escuelas pueden adoptar para la restricción del uso de celulares en los espacios educativos son un tema que ha causado controversia. Ortega Soriano señaló que las prohibiciones del uso de dispositivos pueden tener validez, siempre y cuando sean proporcionales y no afecten a los derechos de las infancias.
Autora: Ivonne Velasono
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Conoce que es lo que piensan expertos de la IBERO sobre el uso de celulares en las aulas y el reto que representa para la educación
