Cuando bailar K-pop se vuelve profesión
Cada vez más jóvenes convierten su pasión por el K-pop en una herramienta explorar nuevas oportunidades profesionales
Cuando bailar K-pop se vuelve profesión. Imagen: especial / Magnific
Una misma pasión por el K-pop unió a siete chicas de Guadalajara y les dio una comunidad y un espacio para expresarse, pero también oportunidades profesionales, como colaborar con marcas e incluso con artistas que admiran.
El grupo, conformado por mujeres de entre 19 y 26 años, encontró en el baile una forma de compartir el impacto que ha tenido la música coreana en sus vidas. Así fue como formaron Eye Candy, agrupación dedicada al K-pop Dance Cover.
Ahora, Mariana Fortanell, Giulianna Calderon, Valeria Morales, Regina Leyva, Natalia Molinar, Meilyn Sandoval y Migan Cuéllar se preparan para viajar a Corea del Sur luego de resultar ganadoras del K-pop Cover Dance Festival, organizado por el Centro Cultural en México y el periódico Seoul Shinmun.
Llegar ahí no fue fácil. Participan desde la primera edición del concurso y, después de una década de esfuerzo y nuevos intentos en 2018, 2020 y 2022, lograron convertirse en las representantes del país en la final internacional: “Este viaje es uno de nuestros mayores sueños, y deseamos poner en alto el nombre de México”, comparten.
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Habilidades que abren puertas
Eye Candy también ha construido una sólida presencia digital. En Instagram suma más de 80 mil seguidores y supera los 630 mil en TikTok, métricas que le han permitido monetizar su trabajo, colaborar con marcas de moda y hasta grabar contenido de baile con artistas de K-pop, como el grupo surcoreano RIIZE.
Aprender y ejecutar una coreografía exige disciplina y muchas horas de práctica. Ellas ensayan y graban los fines de semana, mientras de lunes a viernes estudian o trabajan. Esta dinámica les ha permitido desarrollar habilidades como el trabajo en equipo, la autogestión, el liderazgo, la comunicación y la resolución de problemas.
“Cada quien tiene una responsabilidad dentro del equipo, y el hecho de que todas pongamos de nuestra parte nos permite que logremos funcionar como una sola”, afirman.
Sin embargo, reconocen que en México hacen falta más oportunidades, apoyo económico e infraestructura para profesionalizar la disciplina.
“Hace falta más apoyo y reconocimiento al Dance Cover como una disciplina artística”, señalan. “Muchas veces nosotras tenemos que pagar nuestros vestuarios, viajes, traslados, entrenamientos y todo lo que implica competir”.
De pasatiempo a destino profesional
La profesionalización del baile de K-pop también ha enfrentado obstáculos en Corea del Sur. El coreógrafo profesional Choi Young-jun, quien ha trabajado para grupos como SEVENTEEN, recuerda que en sus inicios no se consideraba como una carrera viable, pero la expansión internacional del K-pop cambió esa percepción.
Hoy, el baile de K-pop cuenta con respaldo académico e interés en universidades: “es una industria que ya tiene más visión para un futuro próximo”, explica y agrega que actualmente exige más técnica y dominio de múltiples géneros musicales.
La bailarina profesional Aiki, con 20 años de experiencia, coincide en que era un trabajo aislado y económicamente inestable. El boom de la cultura coreana y los reality shows han transformado la imagen del bailarín: de ocupar un lugar detrás de los grupos de K-pop a convertirse en figuras públicas y referentes profesionales.
El camino para convertirse en profesional
Para Choi Young-jun, el ‘dance cover’, y en general el baile, no es solo diversión, sino trabajo en equipo, humildad y constancia.
Como director de 1MILLION, uno de los estudios de baile más importantes de Corea del Sur, Choi Young-jun detecta que la arrogancia es el error más común. En un equipo, explica, hay que ser humilde y permitir que otros brillen para después encontrar también el momento propio.
Eso también implica que para crecer no basta con hacer lo que te gusta. “Lo importante es que sigan estudiando”, señala Choi. Advierte que se necesita mucha técnica y conocimiento, desde la expresión corporal hasta la adaptación a distintos estilos. “Es una colaboración de todos estos estudios lo que te va a poder ayudar a llegar al siguiente nivel”, afirma.

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A diferencia de Choi, Aiki impulsó su carrera a través de redes sociales y reality shows. Estas plataformas que también le permitieron mostrar el poder del liderazgo femenino para romper moldes sociales. Si antes todo se limitaba a una buena ejecución, plataformas como Instagram y TikTok transformaron al baile en una expresión tanto creativa como divertida.
Para ella, el camino hacia la profesionalización consiste en trascender la imitación para atreverse a crear coreografías 100% propias, competir, recibir retroalimentación de jueces expertos y pulir un estilo propio.
Jóvenes como las integrantes de Eye Candy están siguiendo precisamente ese camino. Aunque persisten retos económicos y estructurales, tanto Aiki como Choi Young-jun reconocen el talento que existe en México.
Después de ofrecer talleres de baile de K-pop en CDMX y evaluar a los concursantes del K-pop Cover Dance Festival como jueces invitados, ambos confirmaron la pasión, la entrega y la capacidad de expresar emociones sobre el escenario. Son estas habilidades las que hoy permiten que aquello que comenzó como un pasatiempo para hacer amigos y disfrutar de la música pueda convertirse en un camino profesional para más jóvenes mexicanos.
Autora: Aura Resendiz
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