Sociedad de alumnos: amplifican la voz de los universitarios
Las organizaciones autónomas de estudiantes buscan fortalecer la participación y defender los derechos de la comunidad universitaria
Sociedad de alumnos: amplifican la voz de los universitarios. Imagen: Magnific
Las universidades suelen contar con una figura que funciona como enlace entre autoridades y estudiantes: la sociedad de alumnos. Estas agrupaciones, integradas y elegidas por los propios universitarios, también buscan fortalecer la vida comunitaria mediante actividades académicas, culturales y recreativas.
Generación Universitaria habló con representantes de distintas instituciones para conocer cómo funcionan estos espacios y cuál es su impacto dentro y fuera de las aulas.
Plena autonomía
La Universidad Iberoamericana cuenta con el Consejo de Representaciones y Sociedades de Alumnes (CORSA), organismo encargado de regular a estas agrupaciones y que opera con plena autonomía. Además, realiza una asamblea general cada tres semanas para discutir temas de interés común entre el estudiantado.
“Para eso funciona la asamblea, para que entre todos tengamos una mayor comunicación”, explicó Bruno Correa Martínez, entonces secretario general de CORSA.

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Actualmente, la Ibero tiene 25 sociedades de alumnos, una por carrera: “La más grande representación que hemos tenido hasta la fecha”, señaló Correa Martínez. Para conformarse, las planillas deben participar en un proceso de campaña y conseguir al menos 40% de los votos de su comunidad académica.
Correa Martínez destacó que, aunque cada sociedad tiene objetivos distintos, desde crear comunidad hasta organizar actividades, todas comparten la intención de garantizar los derechos estudiantiles y dejar bases para futuras generaciones.
Compromiso azul y oro
“Nuestra sociedad de alumnos nació con el propósito de apoyar a la comunidad estudiantil”, afirmó Erick Arias Vargas, presidente de Jurídica Joven, agrupación de la Facultad de Derecho de la UNAM creada en 2018.
Además de organizar actividades culturales, la agrupación impulsa iniciativas de acompañamiento para estudiantes de nuevo ingreso y fomenta el sentido social entre sus integrantes.
La autonomía de estos grupos también está respaldada por la Legislación Universitaria. El Artículo 87 del Estatuto General de la UNAM establece que los alumnos pueden organizar libremente las sociedades que consideren convenientes para fines culturales, deportivos y sociales.
“La UNAM es una institución que busca la gratuidad y fortalecer a la sociedad por medio de la educación. Entonces, lo que queremos nosotros como entidad es fortalecer esos valores, aportar para que nuestro país siga mejorando”, expresó Arias Vargas.
¿Y los egresados?
La organización universitaria también se extiende más allá de las aulas. El Programa de Vinculación con los Egresados y Académicos Jubilados de la UNAM (PVEAJU) busca mantener el contacto entre la institución y quienes concluyeron sus estudios.
“Nuestra responsabilidad es integrar a todos los egresados de todas las generaciones y a los académicos jubilados de la UNAM”, explicó Juan Pablo Arroyo Ortiz, director general del programa.
Actualmente existen 67 organizaciones activas de egresados, aunque antes de la pandemia había 167. Entre sus principales acciones se encuentran programas de educación continua, actividades culturales, espacios deportivos y beneficios con empresas.
El programa también desarrolla herramientas como una credencial digital y una base de datos central con más de 525 mil registros. Además, la UNAM ha identificado egresados en más de 22 países.

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Espíritu de servicio
En la Universidad Panamericana, los estudiantes eligen cada año a los presidentes de sociedad de alumnos de sus carreras. Posteriormente, entre ellos se integra un comité ejecutivo que mantiene comunicación directa con las autoridades universitarias.
“El papel de un presidente es ser la voz de los demás estudiantes, pero además esta voz debe tener un espíritu de servicio muy marcado”, reflexionó Deniss Rosas Sánchez, integrante del comité ejecutivo de la Sociedad de Alumnos de la UP (SAUP).
Rosas Sánchez reconoció que compaginar las responsabilidades académicas con la representación estudiantil puede resultar complicado, aunque considera que la experiencia fortalece su formación personal y profesional.
Autor: Luis Miguel Paredes
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