¡Tráfico!, el juego donde pocos ganan
Un proyecto universitario convirtió el caos vial en un juego que refleja las desigualdades que se viven en las grandes ciudades como la CDMX
¡Tráfico!, el juego donde pocos ganan. Imagen: Esteban Torreblanca
La frustración cotidiana de pasar horas atrapado en el tráfico, competir por un lugar en el Metro o depender de una ruta que no siempre funciona dio origen a este juego de mesa. Lo curioso es que, como en una mañana cualquiera en la Ciudad de México, casi nadie logra salir victorioso.
Detrás de esa idea está Ana Paula Sánchez Mitre, estudiante de sexto semestre de Arquitectura en CENTRO y creadora de ¡Tráfico!, un proyecto universitario que terminó convirtiéndose en una reflexión sobre la movilidad, las desigualdades urbanas y la gentrificación en la ciudad.
Todo comenzó en la materia Representación Analógica. El ejercicio consistía en crear un proyecto a partir de tres palabras al azar. A Ana Paula le tocaron “circulación”, “sin tiempo” y “una persona”.

Leer también: Cafeterías con juegos de mesa para visitar en vacaciones
“Honestamente no recuerdo cómo llegué al concepto principal, pero de repente la conexión fue el tráfico”, cuenta.
La idea evolucionó rápidamente. Quiso reflejar la sensación de desgaste que millones de personas viven todos los días al trasladarse por la ciudad.
“Se me hizo buena idea representarlo como un juego de mesa que no puedes ganar, porque es una buena abstracción de la frustración que sentimos a diario”, dice.
Tres jugadores, tres realidades
Aunque en un principio el proyecto se enfocaba únicamente en la movilidad, poco a poco aparecieron otras capas. Mientras diseñaba las cartas y las reglas, Ana Paula se dio cuenta de que no todas las personas viven la ciudad de la misma manera.
“Algunos viajamos en coche, pero no todos lo hacen. Algunos tenemos que manejar, pero hay gente que tiene chofer y el chofer resuelve”, señala.
Así nacieron los tres perfiles del juego. Un dado especial determina al azar qué tipo de jugador será cada participante. El amarillo representa al usuario más privilegiado; el azul, una posición intermedia; y el rojo, al menos favorecido. Solo una cara del dado permite ser el jugador amarillo.
Cada perfil recibe cartas y dados diferentes. El participante “privilegiado” utiliza un dado tradicional con números del uno al seis. En cambio, los otros perfiles tienen caras vacías, por lo que pueden quedarse sin avanzar algunos turnos.
Las diferencias también se reflejan en las cartas. Mientras algunos jugadores reciben beneficios: “¡Felicidades! Tu chofer encontró un atajo y te ahorró 10 minutos. Avanza 2 casillas”. Otros se enfrentan a situaciones cotidianas, como no poder entrar al Metro por la saturación en “hora pico”.
El tablero también representa esas desigualdades. Los jugadores amarillo y azul tienen acceso a caminos más cortos, equivalentes al segundo piso o al uso del TAG, mientras que el perfil rojo depende del transporte público para moverse.
Incluso el punto de partida es distinto: “Las personas con menor privilegio viven en la periferia de la ciudad y, como ocurre en la realidad, tienen un camino muchísimo más largo”, explica en entrevista.
Traducir la ciudad a un juego
Cuenta que aunque no fue sencillo crear la estética del proyecto, inspirada en los colores primarios, las antiguas paletas técnicas de la ciudad y la tipografía del sistema de movilidad, el mayor reto fue otro.
“Lo más complicado fue traducir un sistema tan complejo a un juego tan simple. Incluso creo que se queda muy corto para representar realmente toda la realidad”.

Uno de los principales aprendizajes que le dejó la clase fue aprender a transformar una idea compleja en algo entendible para todos, por lo que considera que ¡Tráfico! podría funcionar como una herramienta didáctica para acercar a niños y jóvenes a temas como las desigualdades urbanas.
La intención también se refleja en el instructivo del juego, donde se explica que está inspirado en “el optimismo de los 60, una época que prometía un futuro perfecto lleno de autopistas, orden y progreso”. Sin embargo, añade, “hoy vivimos en el caos que esos tiempos nunca imaginaron”.
La ironía atraviesa toda la experiencia. Desde las cartas hasta el tablero, el diseño mezcla humor y crítica para retratar una ciudad donde las oportunidades y los trayectos no son iguales para todos.
Una ciudad hermosa con muchos déficits
El proyecto fue presentado ante profesores y jurados externos. La respuesta fue inmediata: “Estaban fascinados, la verdad, muertos de risa”, recuerda.
Aunque varios coincidieron en que detrás del humor había una realidad demasiado conocida. “Sí, qué risa, pero también qué tristeza”, le dijeron algunos.
Y es que, en el fondo, ¡Tráfico! retrata una experiencia compartida por millones de personas en las urbes. De hecho, el juego fue diseñado para que nadie gane.
Leer también: 5 parques de la CDMX para hacer picnic con tus amigos
“Bueno, sí hay alguien que puede ganar, el más privilegiado. Es el único que podría tener oportunidad, pero incluso está difícil para ese perfil”, afirma Ana Paula.
Ella diseñó prácticamente todo, desde el tablero hasta las cartas y los dados. Y aunque le gustaría que más personas lo conocieran, por ahora el proyecto permanece en el ámbito académico. Aunque no descarta que pueda llegar a más público.
Al final, ¡Tráfico! no trata solamente de avanzar unas cuantas casillas antes de que se acabe el tiempo. Como advierte el propio instructivo, “todos pierden, como en una mañana cualquiera en la CDMX”, una frase que resume, entre el humor y la crítica, la experiencia de habitar una ciudad donde el tiempo, las distancias y las oportunidades no son iguales para todos.
5 consejos para buscar tu primer empleo
Un proyecto universitario convirtió el caos vial en un juego que refleja las desigualdades que se viven en las grandes ciudades como la CDMX
