El Manual de Diego: estudiar, emprender y romper con la idea de “éxito”
Diego asegura que el verdadero éxito no está en la fama sino en abrir oportunidades y ayudar a otros jóvenes a no sentirse solos
El Manual de Diego: estudiar, emprender y romper con la idea de “éxito”. Fotos: Franyeli García
Por años, la imagen de éxito universitario en México parecía tener una sola dirección: obtener tu título, conseguir empleo en un corporativo o una empresa internacional y escalar posiciones. Sin embargo, Diego Salazar, conocido en redes sociales como @elmanualdediego, ha demostrado que se puede construir otro camino.
Y en este camino, no solo cabe la versión de Diego como creador de contenido, sino también el estudiante de dos carreras universitarias y emprendedor de una taquería para estudiantes.
Además, de que hoy acompaña a miles de jóvenes en procesos que van desde ingresar a la universidad hasta conseguir becas o lidiar con la ansiedad académica. “Quiero que me recuerden como un hermano mayor”, afirma Diego en entrevista con Generación Universitaria.
La frase no parece casual. A lo largo de la conversación, el creador de contenido vuelve constantemente a la misma idea: acompañar. Porque detrás de los videos virales, las conferencias y las colaboraciones con marcas que lo han llevado al éxito, hay una historia atravesada por la presión económica, la disciplina y el deseo de sacar adelante a su familia.

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“He sido mariachi, mesero, taquero. He trabajado en todo tipo de cosas. La mayoría de las cosas que he hecho siempre han sido por buscar que mi familia esté en un mejor lugar”, cuenta.
La experiencia de estudiar en dos universidades a la vez
Diego Salazar estudió simultáneamente Contaduría en la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y Estrategia y Transformación de Negocios en el Tecnológico de Monterrey, una experiencia que eventualmente se convertiría en el centro de “El Manual de Diego”, el proyecto digital que hoy acumula 371 mil seguidores en Instagram y un millón en TikTok.
Su vida como estudiante de dos carreras universitarias lo llevaron a construir no solo su comunidad digital, sino también su forma de entender la educación. Mientras en la UNAM encontró comunidad, pensamiento crítico y una enorme red humana, en el Tec descubrió la aplicación práctica y la cercanía con empresas y proyectos reales.
“La UNAM no es la universidad en sí, sino las personas que la conforman. En cambio, el Tec te obliga a aplicar lo que aprendes casi inmediatamente”, explica.
Diego afirma que no fue un proceso sencillo. Tuvo que cambiar hábitos y aprender a ser disciplinado, porque antes no lo era. “Entrar a las dos carreras me cambió la vida por completo”, afirma.
Aunque reconoce que hubo sacrificios importantes, incluyendo relaciones personales, asegura que nunca vio esos esfuerzos como pérdidas. Con el tiempo, desarrolló una filosofía personal basada en el sacrificio y la constancia.
Señala que hay una frase resume gran parte de esta visión: “La vida que quieres te va a costar la vida que tienes”. Esta lo acompaña en el fondo de pantalla de su celular como un recordatorio de que todo lo que está haciendo ahora vale la pena.

El impacto de El Manual de Diego
La necesidad de compartir su experiencia con otros estudiantes fue lo que eventualmente dio origen a su proyecto digital. Al principio solo quería explicar procesos universitarios, compartir convocatorias o facilitar herramientas académicas. Pero poco a poco el contenido comenzó a crecer hasta convertirlo en uno de los creadores enfocados en vida estudiantil más reconocidos entre jóvenes mexicanos e incluso con mayor impacto.
“Hay gente que me dice: ‘Por ti me quedé en la UNAM’, ‘por ti conseguí esta beca’, ‘estoy estudiando en Madrid gracias a tu contenido’”, comparte Diego con satisfacción.
Más allá de las redes sociales, Diego tiene una postura crítica sobre el sistema educativo mexicano. Considera que uno de los mayores problemas está en la educación media superior, donde miles de jóvenes son abandonados académicamente bajo la idea de que “ya están grandes”.
Desde su perspectiva, el país necesita mentorías reales, acompañamiento emocional y orientación financiera y profesional, no únicamente becas económicas: “Hay muchísimas oportunidades que no se aprovechan, porque los estudiantes ni siquiera saben que existen”, señala.
Es por ello, que Diego continúa construyendo su propio proyecto entre aulas, videos y estudiantes con los que pueda contribuir con información de valor.
El emprendimiento que marca la diferencia
Actualmente, Diego trabaja en un proyecto que lo hace feliz: una taquería enfocada en estudiantes, donde también aplica los conocimientos y habilidades que adquirió a lo largo de sus dos licenciaturas.
“Los Estudihambres” es el nombre de este negocio que abrió hace poco y que busca ofrecer a los estudiantes un espacio para comer y convivir con sus amigos a precios accesibles. Además de que busca generar oportunidades laborales para jóvenes universitarios: “El proyecto no es vender por vender. Quiero que impulse a otras personas”, señala.
El camino, sin embargo, ha sido mucho más complejo de lo que imaginaba. Desde refrigeradores insuficientes hasta gastos inesperados y sistemas que tuvieron que cambiar sobre la marcha, el proyecto estuvo lleno de errores costosos durante sus primeros meses. “Tardamos un mes en cubrir todos los gastos”, recuerda.
A pesar de eso, asegura que el aprendizaje valió completamente la pena y que su objetivo eventualmente es replicar el modelo cerca de otras universidades del país.

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Y si bien es un proyecto que a él le gusta mucho, no ha sido bien recibido por algunos seguidores, y así se lo han manifestado con comentarios y críticas negativas en redes sociales, especialmente de quienes consideran que el éxito universitario debería verse “más profesional”. Pero Diego lo tiene claro: “El éxito no siempre se parece a una oficina”.
El verdadero Diego
A diferencia de otros creadores de contenido, Diego habla constantemente de salud mental. Lo hace porque, asegura, nadie está realmente preparado para la exposición pública: “El humano está preparado para todo, menos para la fama”, reflexiona.
En 2026 incluso disminuyó drásticamente la cantidad de videos que publicaba debido al impacto emocional que le generó comenzar a ser reconocido en la calle y recibir invitaciones constantes a eventos y conferencias.
Por eso decidió hablar abiertamente sobre salud mental y terapia dentro de sus plataformas. Considera que muchos creadores terminan atrapados intentando sostener una imagen de perfección imposible. “No está mal sentirte mal”, afirma. Y agrega: “Siempre trato de recordarles que sigo siendo humano”.
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