Jóvenes mexicanos usan la IA para resolver retos locales
Con apoyo del programa Elevate de Microsoft, estudiantes y emprendedores convierten la inteligencia artificial en soluciones útiles
Jóvenes mexicanos usan la IA para resolver retos locales. Foto: Especial
En un campo agrícola de Ciudad Juárez una plataforma ayuda a optimizar el uso del agua. En Chihuahua, una herramienta agiliza los procesos de reclutamiento. Mientras que en Querétaro, una aplicación busca facilitar el reciclaje y reconocer el trabajo de los recolectores.
Aunque responden a problemas distintos, estos proyectos tienen un punto en común: fueron desarrollados por jóvenes mexicanos que encontraron en la inteligencia artificial (IA) una herramienta para transformar ideas en soluciones con impacto social.
Detrás de estas iniciativas está Elevate, el programa de capacitación de Microsoft que busca ampliar el acceso a habilidades de IA en México. A través de cursos y entrenamientos enfocados en competencias prácticas, la iniciativa ha preparado a estudiantes, docentes, emprendedores y trabajadores para incorporar esta tecnología en distintos ámbitos.
Desde su lanzamiento, en septiembre de 2024, el programa ha alcanzado aproximadamente a 3.5 millones de personas. Esto es quivalente al 70% de la meta de llegar a cinco millones para finales de 2027.
La capacitación combina contenidos de Microsoft Learn con sesiones adaptadas al contexto mexicano. Los participantes fortalecen conocimientos sobre IA generativa, diseño de prompts, desarrollo de agentes inteligentes y prácticas de IA responsable, con el propósito de llevar esos aprendizajes a proyectos concretos.
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La IA llega al campo
En Ciudad Juárez, Chihuahua, José Alejandro Del Río, Ares Arturo Molina y Héctor Hernández decidieron enfrentar uno de los desafíos más importantes de su región: el uso eficiente del agua en la agricultura.
Los tres desarrollaron AgriTech, una plataforma que integra sensores, aprendizaje automático y una aplicación web para monitorear variables como humedad, pH, conductividad eléctrica y niveles de nutrientes. A partir de esos datos, el sistema genera recomendaciones para mejorar la salud de los cultivos y optimizar el riego.
“No es tanto sobre los sensores sino lo que hay detrás. Lo que nos importa son los datos, el machine learning y cómo interpretamos los datos”, explica Del Río.
Los tres emprendedores, cofundadores de la startup Chuuk, consideran que la formación en IA les permitió perfeccionar tanto la parte técnica como la visión del proyecto.
“La capacitación nos ayudó a hacer que los sistemas fueran más eficientes y escalables en hardware limitado”, afirma Molina, quien destaca que esa mejora resulta indispensable para que la tecnología funcione fuera de entornos de laboratorio.
Lo que comenzó como una idea durante un hackathon en 2025 hoy se encuentra en fase de validación mediante programas piloto en colaboración con el área de desarrollo rural del municipio de Ciudad Juárez. Paralelamente, el equipo explora nuevas aplicaciones de la IA en sistemas de gestión de laboratorios y análisis de imágenes biomédicas. Mientras busca convertir sus prototipos en herramientas escalables.

De la curiosidad a una startup
La experiencia de Ary Álvarez demuestra que el emprendimiento también puede surgir de una afición temprana por la tecnología. El joven originario de Chihuahua trabaja actualmente en Remotto, una plataforma de reclutamiento apoyada en agentes de IA, y en Tasky, un dispositivo diseñado para disminuir la dependencia de los teléfonos inteligentes al concentrar calendarios, notas y notificaciones en una interfaz sencilla.
Remotto utiliza diversos agentes de IA para buscar candidatos, validar identidades y conectar perfiles con vacantes a partir del análisis de miles de fuentes de información. Para Álvarez, la inteligencia artificial no sustituye el trabajo humano, sino que acelera procesos que antes requerían mucho más tiempo.
“Tú me dices un perfil y te lo tengo”, resume el emprendedor al describir el funcionamiento de la plataforma.
Su interés por la tecnología comenzó desde niño, cuando observaba a su padre reparar electrodomésticos y modificar consolas de videojuegos. Con el tiempo, esa curiosidad lo llevó a explorar la ciberseguridad, el aprendizaje automático y la IA.
“Me abrió una puerta. Empecé a conectar puntos que antes simplemente estaban flotando”, comenta Álvarez sobre la capacitación recibida, que le permitió replantear proyectos anteriores y enfocarse en desarrollar soluciones con mayores posibilidades de llegar al mercado.
Actualmente busca consolidar tanto Remotto como Tasky, un dispositivo pensado para ofrecer una relación más equilibrada con la tecnología al reducir las distracciones provocadas por el teléfono móvil.

Innovar desde el aula y la comunidad
En Querétaro, Eduardo Ortiz encontró en el reciclaje una oportunidad para combinar el trabajo comunitario con la tecnología. Después de fundar Escuadrón Mapache, una iniciativa dedicada a recolectar materiales reciclables de hogares y pequeños negocios, comenzó a desarrollar una aplicación apoyada en IA para organizar recolecciones, clasificar residuos y facilitar la conexión entre ciudadanos y recolectores.
Las herramientas de inteligencia artificial se han convertido en un apoyo para planear el proyecto, analizar información, generar propuestas de monetización y construir los primeros prototipos de la plataforma. Mientras busca financiamiento para hacerla realidad, Ortiz mantiene activa una operación que ya atiende a más de 30 familias y diversos comercios de la zona.
“Antes de la capacitación, solo había escuchado hablar de la IA en los medios. Me abrió la puerta a usar herramientas de inteligencia artificial y a entender lo que podemos hacer con ellas”, afirma Ortiz.

La inteligencia artificial también comienza a transformar las aulas. Alma Trejo, docente de Conalep en Querétaro, decidió aprender sobre IA cuando notó que sus estudiantes empezaban a utilizar estas herramientas en sus tareas. En lugar de prohibirlas, optó por incorporarlas a su práctica docente.
A través de la capacitación en IA, Trejo profundizó su comprensión de la IA generativa, el diseño de prompts, el uso de Copilot de Microsoft y las prácticas de IA responsable.
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Hoy desarrolla agentes académicos personalizados que apoyan a sus 56 alumnos en asignaturas como matemáticas, programación, cultura digital y ciberseguridad. Estos asistentes ayudan a explicar conceptos, proponer ejercicios y ofrecer retroalimentación fuera del horario de clase, lo que ha favorecido una mayor participación y comprensión de los contenidos.
“No podemos permitirnos no aplicar herramientas de IA en la educación. De lo contrario, no los estamos preparando para el presente que necesitan, ni para el futuro”, opina la profesora.
El impacto fue casi inmediato. Estudiantes que antes entregaban tareas que les costaba explicar comenzaron a llegar preparados para discutir sus ideas y razonamientos. Otros que rara vez participaban en clase se involucraron más. Usando herramientas de aprendizaje impulsadas por IA sus alumnos repasaron conceptos, fortalecieron su comprensión y ganaron confianza.
Al construir experiencias de aprendizaje guiadas por IA, la docente busca formar a la próxima generación de innovadores que crearán las soluciones del mañana.
Autor: Juan Montes
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