“Cada estudiante puede aprender matemáticas a su ritmo”: Julioprofe
El edutuber colombiano comparte claves para entender mejor las matemáticas y repensar su enseñanza en la era digital
Desde 2009, su canal ha acompañado a estudiantes que buscan aprender matemáticas. Foto: Israel Rivera
En un salón con 40 alumnos o frente a una pantalla con millones, la pregunta es la misma: ¿por qué las matemáticas se sienten tan lejanas? Julio Alberto Ríos Gallego (1973, Cali, Colombia), mejor conocido como Julioprofe, lleva 17 años intentando responderla con paciencia, cámara en mano y la convicción de que el problema no son las matemáticas, sino cómo las aprendemos.
Desde 2009, su canal ha acompañado a estudiantes que buscan claridad donde antes solo han encontrado frustración. Ingeniero civil y docente de formación, encontró en YouTube una extensión natural del aula, pero también una forma de romper sus límites.
“Cada estudiante en su casa puede mirar la explicación, detenerla o repetirla, el formato está totalmente adaptado a la necesidad de cada persona”, explica en entrevista para Generación Universitaria en el marco de Talent Land México 2026.
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El aula que no siempre alcanza
Para Julioprofe, el déficit en el aprendizaje no tiene una sola causa: “Hay grupos numerosos y los profesores tiene que dar una clase para 30 o 40 estudiantes con niveles distintos de comprensión”, señala. A eso se suman distracciones y ritmos desiguales que complican la enseñanza. En ese contexto, culpar únicamente al docente resulta, dice, muy injusto.
Los videotutoriales, en cambio, abren una posibilidad distinta, como el aprender al propio ritmo de cada estudiante. Eso no significa que sustituyen al profesor, pero sí complementan el aprendizaje, subraya.
De hecho, propone un modelo híbrido: “El profe podría seleccionar unos videos para que sus estudiantes miren en casa y ya en clase desarrollar ejercicios o aclarar dudas”. Esa es la lógica de la clase invertida aplicada a una generación que ya vive entre pantallas, añade.
Matemáticas con mala fama
¿Por qué no nos gustan las matemáticas?: “Tradicionalmente nos han dicho que son difíciles, que son aburridas o que están hechas solamente para unas pocas personas”, expresa.
Esa narrativa pesa y frustra a los estudiantes. Pero la realidad, insiste Julioprofe, es otra: “Son un conjunto de herramientas que están al servicio de todos. Las necesitamos en el día a día para hacer las cuentas, para manejar nuestro dinero y para tomar decisiones”.
El reto, entonces, es volverlas cercanas. Adaptarlas al entorno: “Que los temas tengan aplicación en la vida cotidiana, por ejemplo, en la economía local. Si estamos en un territorio agrícola, donde se producen frutas o algodón, enfocar las matemáticas a ese contexto”. Porque cuando el estudiante ve utilidad, aparece la motivación, dice.
También hay hábitos que marcan la diferencia. Uno, básico y cada vez más difícil, es la concentración: “Hay que tratar de dedicarle 100% de la atención al aprendizaje, quitando todos los agentes que distraigan”, recomienda. Ya que, sin eso, no hay aprendizaje profundo.

Aprender en tiempos de inteligencia artificial
En plena era de la inteligencia artificial (IA), podría parecer que las matemáticas pierden sentido. Para Julioprofe, ocurre lo contrario: “La herramienta tecnológica puede fallar, uno debe tener el criterio de decidir si eso que devuelve la IA es aceptable o no”. Porque sin bases, no hay pensamiento crítico.
Por eso insiste en el “toque humano”. En la necesidad de que las personas entiendan, cuestionen y validen las herramientas tecnológicas, porque no se trata de competir con la tecnología, sino de usarla con criterio.
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Una cámara, un ejemplo y un legado
Su historia comenzó con inspiración: “El punto de quiebre fue haber visto un profesor de España, con el que tengo una gran amistad: Juan Medina Molina. Él empezó en 2006 los videos de matemáticas en YouTube en español. Él es el que merece el título de pionero”. Ese referente lo llevó a encender la cámara y grabar lo que enseñaba en clase. Lo demás fue constancia.
Además de dos profesores suyos del colegio que sentaron las bases de su amor por las matemáticas: “El profe Tomás Polo, de álgebra y geometría, y el profe Lauriano Valencia, de trigonometría y cálculo. Ellos dos para mí fueron fundamentales para que yo me encariñara con las matemáticas”, comparte.
A lo largo de 17 años de trayectoria en la red y más de 5 millones de suscriptores en su canal de YouTube, para él el balance es positivo: “Siento que fue una decisión correcta, es una manera de dejar una huella, un legado”. Uno que, como las matemáticas, no caduca.
Y a los docentes les deja un consejo: “Que exploren nuevas formas de llegar a sus estudiantes y que aprovechen los medios tecnológicos. Que se atrevan también a crear sus videos, porque es una forma de motivarlos y de dejar huella”. Porque, al final, la enseñanza no solo ocurre en el aula.
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