Volver a empezar: lo que nadie te dice del regreso a clases
El regreso a clases también es una oportunidad para cambiar, explorar nuevas posibilidades y crecer a partir de lo aprendido
Volver a empezar: lo que nadie te dice del regreso a clases. Foto: Pexels
Recuerdo tener ocho años y no poder conciliar el sueño la noche previa al primer día de clases. Todo estaba listo, una mochila llena de cuadernos y lápices que tenían mi nombre, el uniforme limpio y planchado, tal vez nuevo, si es que había cambiado de talla.
Pero los pensamientos no paraban de llegar y dar vueltas en mi cabeza. ¿Quiénes serán mis compañeros? ¿Haré nuevos amigos? ¿Qué maestros me darán clases? ¿En qué banca del salón me sentaré por el resto del ciclo? ¿De qué tratarán mis materias?
La incertidumbre y la emoción de saber que pasaría a la mañana siguiente eran mayores que todo el cansancio que una niña promedio puede experimentar a los ocho años.
Y lo único que me quedaba por hacer era ver al techo mientras mi mente imaginaba todos los escenarios posibles. Claro, algunos más entusiastas que otros.
Llevo más de quince años siendo estudiante y aquellos sentimientos han sido una constante en cada regreso a clases que he vivido en las diferentes etapas de mi vida.
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Personalmente, esa emoción siempre se ha sentido como una oportunidad de empezar de nuevo, de reinventarse. Un libro con hojas en blanco donde una nueva historia está por contarse.
Aunque, seguramente, no para todos representa la misma emoción. Regresar a clases también implica la exigencia de retomar rutinas y responsabilidades similares a las de años anteriores que pueden resultar estresantes.
O por el contrario, la inquietud de involucrarse en un entorno completamente diferente al ya acostumbrado al cambiar de escuela o incluso al avanzar de nivel: de primaria a secundaria o de preparatoria a universidad.

Sin embargo, ya sea que te emocione o que te genere un nudo en el estómago, el regreso a clases siempre involucra enfrentarse a cambios. Nuevos retos, nuevos aprendizajes, tal vez incluso nuevas caras.
Cambios que no siempre podemos anticipar y que abren una ventana de posibilidades que quizá nunca imaginamos y terminan siendo de las experiencias más significativas de nuestros años como estudiantes.
Es el momento perfecto para salir de la zona de confort e intentar algo distinto, conocer a alguien nuevo, empezar un proyecto, meterse a un grupo estudiantil o incluso comenzar a practicar algún deporte.
Por otro lado, estas posibilidades tal vez ya sean conocidas, iniciar un nuevo ciclo no solo representa comienzos, también es una oportunidad para enmendar aquello que anteriormente no salió como esperábamos.
El regreso a clases es un reflejo de un constante aprender y a la vez replantear lo ya aprendido. Al ser un momento que ocurre año con año pocas veces nos detenemos a reflexionar sobre todo lo que puede traer consigo.
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Con frecuencia aquello que parece solo un ciclo escolar más termina convirtiéndose, con cada pequeño detalle y momento, en una experiencia que transforma nuestra manera de ver el mundo y, a la vez, a nosotros mismos.
Quizá por eso, después de tantos años como estudiante, sigo viendo cada regreso a clases con la misma curiosidad que tenía a los ocho años. No porque espere encontrar las mismas respuestas, sino porque sé que cada nuevo comienzo traerá preguntas distintas y, con ellas, nuevas oportunidades para crecer.
Autora: Andrea Aguilar Tellez Girón, estudiante de Ingeniería en Biotecnología del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México
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