El huevo: de enemigo del corazón a aliado de la alimentación
El huevo dejó atrás su fama de enemigo del corazón: la evidencia muestra que puede formar parte de una dieta saludable
El huevo: de enemigo del corazón a aliado de la alimentación. Foto: Pexels
Durante muchos años, algunos alimentos han adquirido fama difícil de quitarse y el huevo es uno de ellos, ya que ha sido señalado como un “enemigo del corazón” por su contenido de colesterol, y muchas personas llegaron a consumirlo con culpa o a quitarlo por completo de su alimentación, convencidas de que comer huevo más de tres veces por semana podía poner en riesgo su salud. Sin embargo, hoy, la evidencia científica nos permite mirar este alimento desde otra perspectiva.
El huevo no solo es seguro para la mayoría de las personas, también es uno de los alimentos más completos y accesibles que podemos encontrar. Un huevo mediano aporta alrededor de 70 kilocalorías y siete gramos de proteína de alta calidad. Además, contiene vitaminas A, D, E, B12, riboflavina y folato, así como minerales como hierro, fósforo y selenio.
Además de los señalados anteriormente, hay un nutrimento que merece especial atención: la colina. Este compuesto es fundamental para el desarrollo del sistema nervioso, particularmente durante la formación del bebé en el embarazo, y continúa siendo importante durante la etapa pediátrica. La mayor parte de estos nutrimentos se encuentra en la yema, y aún en esta época muchas personas evitan su consumo.
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La realidad es que el huevo sí contiene colesterol, pero en personas sanas, el colesterol proveniente de los alimentos tiene un impacto bajo sobre los niveles de colesterol en sangre.
La evidencia también señala que consumir un huevo al día no se relaciona con un mayor riesgo cardiovascular en adultos sanos. Dentro de una alimentación equilibrada, puede contribuir a una mayor saciedad y apoyar el control del peso. Además, resulta especialmente práctico para niños, adultos mayores o personas que tienen un acceso limitado a proteínas de buena calidad.

Su versatilidad también juega a su favor: puede formar parte de desayunos, comidas o cenas, requiere poco tiempo de preparación y puede adaptarse a diferentes estilos de vida.
¿Hay personas que necesitan moderar su consumo? Sí. Quienes tienen hipercolesterolemia familiar, problemas cardiovasculares o un mal control de la diabetes tipo 2 deben consultar con un nutriólogo para ajustar la cantidad de acuerdo con sus necesidades.
Para la mayoría de la población, los huevos pueden formar parte de una alimentación saludable. La clave está en cómo los preparamos y con qué los acompañamos: verduras, frutas, cereales integrales y grasas buenas.
Al final, el huevo no necesita ser defendido como un alimento perfecto, sino entendido dentro del contexto de tu alimentación. Durante años aprendiste a temerle por miedo a que te subiera el colesterol, sin considerar todo lo que podía aportar. Hoy sabemos que, para la mayoría de las personas, no es necesario eliminarlo ni consumirlo con culpa.
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Más que preguntarte cuántos huevos puedes comer a la semana, quizá la pregunta debería ser cómo estás construyendo tu alimentación en general. Porque comer bien no se trata de evitar alimentos por miedo, sino de aprender a elegirlos, combinarlos y disfrutarlos dentro de una dieta variada.
Así que la próxima vez que prepares un huevo, no tienes por qué verlo como un enemigo. Puede formar parte de tu alimentación como una opción nutritiva, práctica, accesible y versátil. La clave, como casi siempre cuando hablamos de alimentación, está en el equilibrio y en la variedad.
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