¿Datos o intuición? Por qué a veces fallamos prediciendo el futbol
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¿Datos o intuición? Por qué a veces fallamos prediciendo el futbol. Foto: Pexels
Al momento de escribir este artículo no conozco quién será el campeón del Mundial 2026. Equipos como España, Francia, Inglaterra o Brasil se perfilan en el momento en que escribo este artículo como favoritos. Tú que me estás leyendo ya debes conocer desde hace semanas al ganador, ¿se cumplieron tus predicciones o resultó algo completamente distinto? Elegí escribir desde este punto de vista para hacerte reflexionar sobre la siguiente pregunta: ¿podemos predecir el ganador de un Mundial de futbol?
Si tu cerebro está tratando de buscar argumentos positivos a la pregunta anterior, te voy a dar un dato que vale la pena conocer. Comencemos por un partido individual de la fase de grupos. Sería lógico pensar que es más fácil predecir a un ganador en esta etapa, pero te sorprenderá escuchar que, en promedio, los modelos estadísticos más sofisticados logran anticipar correctamente poco más de la mitad de los ganadores de estos encuentros. Quizá conozcas ejemplos notables como el Arabia Saudita contra Argentina en Qatar 2022, o la eliminación de Francia ante Senegal en Corea-Japón 2002. Si predecir un solo partido es complejo, ¿te imaginas la complejidad de predecir al ganador del torneo?
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Es posible que tu cerebro esté de nuevo buscando argumentos. Si te tocó vivir el Mundial del 2022 quizá hasta pienses: “desde el primer minuto era claro que Argentina subestimaría a Arabia Saudita”, o “cayeron en la trampa táctica saudí”, y todo en tu cabeza haga sentido.
Este tipo de pensamiento es un sesgo cognitivo muy común llamado sesgo de retrospección. El cerebro, acostumbrado a siempre encontrar causas lógicas, le inventa una causa a un resultado inesperado para hacerlo más predecible. Y si el sesgo nos engaña con lo que ya pasó, la matemática nos complica con lo que está por venir. Inclusive en un resultado casi “cantado”, las probabilidades de acertar una predicción no son infalibles, lo que hace aún más difícil confiar ciegamente en la intuición.
Probablemente ya llegaste a la misma conclusión que yo: predecir con certeza al ganador de un Mundial es una tarea imposible para la intuición humana. ¿Puede alguien más hacerlo? La supercomputadora Opta simuló el torneo diez mil veces y eligió a España como favorito para ganar con apenas un 16.1%, seguida de Francia con un 13%, e Inglaterra con un 11.2%. Dado que tú ya conoces el ganador, reflexiona en esas cantidades y piensa si te parecen razonables.
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La próxima vez que escuches a alguien decir “sabía que sería el ganador”, vale la pena reflexionar sobre si esa conclusión fue hecha antes o después del partido. Tener una mayor noción sobre la probabilidad y estadística no elimina la incertidumbre, nos enseña a reconocerla y a ser honestos con ella, aun cuando acertemos. Esta capacidad no es solo útil en el fútbol, es una habilidad fundamental en ciencias, ingeniería, economía y cualquier campo donde tomar decisiones con información incompleta sea parte del trabajo. Y esa habilidad, a diferencia de predecir campeones, sí se puede aprender.
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