Alumnos de Prepa Tecmilenio ganan Premio de la Juventud 2026
Estudiantes del equipo Iron Hawks de Prepa Tecmilenio Ferrería ganaron con un proyecto que une robótica, ciencia e impacto social
Alumnos de Prepa Tecmilenio ganan Premio de la Juventud 2026. Foto: Tecmilenio
Para Karen, Daniela y Lino, estudiantes de Prepa Tecmilenio Ferrería, ganar un premio por su trabajo científico significa comprobar que las horas de pruebas, los errores, los cambios de diseño y el trabajo en equipo pueden convertirse en soluciones para otras personas.
Esa experiencia llevó al equipo Iron Hawks 9053, integrado por 17 estudiantes, a ganar el primer lugar en la categoría de actividades académicas, científicas, tecnológicas, profesionales y de innovación del Premio de la Juventud de la Ciudad de México 2026.
El reconocimiento, entregado el 12 de agosto en el Museo de la Ciudad de México, distinguió su huerto hidropónico vertical, un proyecto pensado para comunidades que tienen poco espacio o dificultades para cultivar alimentos y que puede reutilizar hasta 90% del agua de riego.
“Para nosotros ganar este premio significa una realización profunda, porque todo el esfuerzo de años se está viendo aquí. […] Queremos seguir inspirando a más jóvenes para que igual que nosotros busquen y empiecen proyectos y que no les dé miedo dar ese primer paso”, explicó en entrevista Karen Bolaños López.
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Un huerto hecho de prueba y error
El proyecto no apareció de un día para otro. El equipo tuvo que modificar su diseño varias veces hasta encontrar una estructura funcional. Primero construyeron un huerto con tubos de PVC, pero descubrieron que el pegamento utilizado podía ser tóxico para las plantas, señaló Daniela Toscano de la Rosa.
La solución llegó después de investigar materiales y aprovechar una impresora 3D: “Encontramos que el filamento PET es más resistente al agua que un filamento normal. Así fue como construimos una nueva versión del huerto hidropónico”, compartió Daniela.
El sistema utiliza una cubeta con capacidad aproximada de 40 litros para almacenar agua y nutrientes. Una bomba la impulsa hacia la parte superior y después el líquido vuelve a circular mediante un sistema de riego que busca distribuir el agua sin dañar las raíces, explicó Lino Cartea Neza, de 17 años.
Su diseño vertical también permite aprovechar espacios reducidos, como departamentos. Además, el equipo incorporó una lámpara UV para favorecer el crecimiento de las plantas y continúa probando distintas formas de impresión y cultivos.
Para Lino, la meta es que el proyecto siga creciendo y pueda convertirse en una alternativa para más comunidades.
“Nuestro propósito es ayudar a comunidades que tienen problemas de sequía o falta de agua y ofrecerles una forma alternativa de cultivar sus propios alimentos o plantas ornamentales”, dijo.

Ciencia que también se comparte en Tecmilenio
El huerto es apenas una parte del trabajo de Iron Hawks. El equipo participa en FIRST, organización internacional que acerca la ciencia y la tecnología a jóvenes mediante programas y competencias de robótica, y ha desarrollado actividades de divulgación en escuelas secundarias públicas y privadas.
Ahí los estudiantes explican cómo funcionan sus robots, realizan dinámicas como “driver por un día” (en donde pueden manejar el robot) y permiten que otros jóvenes se acerquen al taller, expresó Daniela.
También han trabajado con niños de primaria y secundaria en temas como primeros auxilios y uso de extintores, además de desarrollar proyectos ambientales, de seguridad y divulgación.
Daniela destaca que incluso han utilizado los robots para montar una obra de teatro y acercar la tecnología a personas que no están familiarizadas con ella.
La experiencia también cambió la manera en que ellos mismos entienden la robótica: “Muchas veces pensamos que para iniciar tenemos que ser perfectos y saber mucho. Pero no, lo importante es aprender”, reflexiona Karen, quien combina su interés por lo artístico, lo creativo y lo social con la ingeniería.
Un legado para quienes vienen
Para Judith Villa, directora académica de Prepa Tecmilenio Ferrería, uno de los mayores logros del equipo es que los estudiantes entiendan que la robótica puede aplicarse a problemas sociales y no quedarse únicamente en la construcción de robots.
Iron Hawks funciona además como una pequeña empresa: sus integrantes se organizan en áreas de mecánica, programación y marketing, buscan patrocinios, documentan su trabajo y aprenden a presentar sus ideas ante jueces.
Entre los proyectos que tienen en puerta están unas gafas capaces de traducir la lengua de señas mexicana directamente a audio, con la intención de facilitar la comunicación con personas con discapacidad auditiva y, al mismo tiempo, acercar esta lengua a quienes todavía no la conocen.
“Con este proyecto buscamos fomentar más la inclusión”, comentó Lino.
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Las gafas aún se encuentran en etapa de investigación y desarrollo, detalló Karen, pero refleja el interés de los estudiantes por ampliar el impacto social de su trabajo y encontrar nuevas formas de utilizar la tecnología para apoyar a otras personas.
El objetivo ahora es que ese conocimiento no termine cuando los integrantes actuales se gradúen. Por eso trabajan con estudiantes de secundaria para acercarlos al taller y dar continuidad a todas las iniciativas.
“Que las puertas que abramos hoy sean una oportunidad para los demás y que las futuras generaciones de Iron Hawks puedan seguir impactando aún más”, indicó Karen.
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