La nueva misión de Katya Echazarreta es llevar a México al espacio
La astronauta tapatía quiere abrir camino para que México deje de importar tecnología y construya su futuro espacial
La nueva misión de Katya Echazarreta es llevar a México al espacio. Imagen: especial
Katya Echazarreta sabe que los sueños pueden parecer lejanos hasta que alguien decide trabajar para hacerlos posibles. De niña soñaba con viajar al espacio y ese deseo se convirtió en realidad cuando se convirtió en la primera mujer nacida en México en llegar al espacio.
La tapatía emigró a Estados Unidos a los siete años y construyó su trayectoria entre becas, varios empleos y una formación que la llevó a convertirse en ingeniera electrónica por la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), además de realizar estudios de posgrado en Ingeniería Eléctrica y Computacional en Johns Hopkins.
Su camino también la llevó al Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, donde colaboró en cinco misiones espaciales, entre ellas Perseverance y Europa Clipper. Posteriormente, después de un proceso de selección de tres años, fue elegida entre miles de personas de más de 120 países para integrar la misión NS-21 de Blue Origin, que despegó el 4 de junio de 2022 a bordo de una cápsula New Shepard.
Ahora, su mirada está puesta en México. Invitada por la Universidad la Salle para inaugurar el ciclo académico 2026-2027, en donde impartió la Cátedra Prima “Un espacio sin límites”; Echazarreta habló sobre educación, tecnología y las oportunidades que todavía puede construir el país en la industria espacial.

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El siguiente sueño está en México
Después de alcanzar aquel sueño de infancia y crear la Fundación Espacial para impulsar a niños, jóvenes, científicos e ingenieros mexicanos en este campo, Echazarreta tiene una nueva meta.
“Uno de mis sueños actuales es desarrollar aquí en México, junto con otras personas apasionadas en este tema del espacio, las bases para que el país pueda finalmente participar en la industria espacial”, cuenta en entrevista.
Desde su fundación, Katya trabaja, entre otros temas, en la legislación necesaria para que el país tenga condiciones que permitan desarrollar esta industria. Para ella, México ya cuenta con capacidades importantes, pero necesita dar el siguiente paso.
“Sabemos que México se enfoca mucho actualmente en la manufactura, pero a mí me gustaría ver esa transición hacia un desarrollo de tecnología propio”, señala.
La ingeniera considera que el talento mexicano tiene la capacidad para desarrollar tecnología, pero actualmente buena parte de ese trabajo termina formando parte de cadenas de producción que dependen de otros países.
En ese futuro también ve una oportunidad para que México participe de manera más activa en la industria espacial. Para lograrlo, explica, hace falta generar mayor certeza jurídica, especialmente para las empresas que quieran invertir en el país.
Desde su perspectiva, la regulación no solo permitiría proteger las inversiones, sino también establecer reglas claras para cuidar a las comunidades y al medio ambiente ante proyectos, como posibles bases de lanzamiento.
“Tenemos que asegurarnos como nación que lo vamos a hacer bien y siempre protegiendo a los que habitan esos lugares”, dice.

Una industria para perfiles diversos
Para Katya, las universidades también tienen un papel importante. No se trata únicamente de formar especialistas cuando la industria ya esté consolidada, sino de ayudar a crear las condiciones para que esas oportunidades puedan existir.
“Hemos platicado con varias universidades que nos dicen, por ejemplo, que no se sienten listas para ofrecer una carrera aeroespacial porque no existen las oportunidades para que los jóvenes puedan desarrollarse profesionalmente. Pero, al mismo tiempo, esas oportunidades no van a existir si nunca preparamos al talento especializado para que eventualmente se puedan formar”, expresa.
Su propuesta es que las instituciones educativas asuman parte del riesgo, actualicen su oferta y se acerquen a la industria para comenzar a crear esas oportunidades.
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Pero también hay algo que los jóvenes pueden tener en cuenta: trabajar en el sector espacial no significa necesariamente estudiar Ingeniería Aeroespacial. La industria no necesita únicamente ingenieros.
“En la industria espacial, realmente se necesita de todo. Es una industria como cualquier otra. Y mi recomendación es que no necesariamente escojan algo que ya es parte de la industria, sino más bien ver qué es lo que te apasiona y tratar de investigar cómo puedes conectar eso con la industria”, aconseja.
“Necesitamos abogados espaciales, contadores especiales, artistas espaciales, fotógrafos espaciales… Necesitamos a personas que puedan escribir y traducir todos estos conocimientos, tal vez muy técnicos, a las personas en general”, indica.
En su caso, ese camino comenzó con un sueño que parecía imposible y terminó llevándola al espacio. Ahora busca que México tenga las condiciones para que más jóvenes puedan convertir sus sueños en proyectos y oportunidades.
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