El secreto para sentirte mejor podría estar en tu intestino
Pocas veces, quizá, se te ha ocurrido que una parte importante de tu salud podría comenzar en un lugar inesperado: el intestino
El secreto para sentirte mejor podría estar en tu intestino. Imagen: Unsplash
Sí en las últimas semanas te propusiste tener una vida más saludable, seguramente pensaste en mejorar tu bienestar, ya sea con más ejercicio, priorizar tu descanso o disminuir el estrés. Sin embargo, pocas veces, quizá, se te ha ocurrido que una parte importante de tu salud podría comenzar en un lugar inesperado: el intestino.
Durante los últimos años, los avances de investigación sobre la microbiota intestinal han crecido de tal manera que hoy se conoce que en el intestino viven billones de microorganismos que intervienen en la digestión, ayudan a fortalecer el sistema inmunológico e incluso se comunican con el cerebro a través del llamado eje intestino-cerebro y aunque todavía queda mucho por investigar, la evidencia apunta a que cuidar esta comunidad de microorganismos también puede favorecer tu bienestar físico y emocional.

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Es así como los alimentos fermentados se han popularizado de tal manera que han vuelto a ocupar un lugar importante en la alimentación, ejemplo de ello es el yogur natural, kéfir, kombucha o, incluso, bebidas tradicionales, como el tejuino, que forman parte de una práctica culinaria con años de historia que hoy despierta nuevamente el interés de la ciencia. Durante la fermentación, bacterias y levaduras transforman los alimentos y generan compuestos que pueden tener un impacto positivo en la salud.
Uno de los hallazgos más interesantes es que estos alimentos pueden contribuir a mantener una microbiota intestinal más diversa, característica que se ha relacionado con una mejor salud metabólica e inmunológica. Además, algunos estudios sugieren que consumir fermentados de forma habitual podría ayudar a disminuir ciertos marcadores de inflamación y favorecer la comunicación entre el intestino y el cerebro. Sin embargo, es importante aclarar que no todos los efectos observados se presentan de la misma manera en todas las personas.
Es aquí cuando vale la pena desenmascarar un mito, ya que se ha popularizado que todo alimento fermentado contiene probióticos vivos, pero en algunas ocasiones no es así, porque algunos productos son sometidos a procesos de pasteurización después de la fermentación, lo que elimina gran parte de estos microorganismos. Por ello, si buscas aprovechar este beneficio, conviene revisar las etiquetas y elegir productos que aseguren contener “cultivos vivos y activos” y además de que, al momento de transportarlos puedas conservar su temperatura con la finalidad de mantener en estado óptimo hasta su refrigeración en casa.

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Es importante que recuerdes que ningún alimento por sí solo transformará tu salud. Los alimentos con probióticos no sustituyen una alimentación equilibrada ni compensan otros hábitos poco saludables. Su verdadero valor aparece cuando forman parte de una dieta variada, rica en frutas, verduras, leguminosas, cereales integrales y fibra, que también alimentan a la microbiota intestinal.
En algunas ocasiones las personas consumen suplementos de alto costo o productos exóticos que prometen mejorar la salud intestinal y a veces estos microorganismos están presentes en preparaciones que forman parte de tu cultura alimentaria.
Tu intestino hace mucho más que la digestión. Cuidarlo es una forma de mejorar tu sistema inmunológico, tu metabolismo y bienestar emocional. Recuerda que la salud empieza en cada decisión que tomas durante el día.
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