¿Estamos confundiendo salud con obsesión?
El objetivo de una vida saludable debería ser hacerte sentir mejor, no vivir bajo una presión constante de cumplir con estándares
¿Estamos confundiendo salud con obsesión? Imagen: Magnific
Si te pones a reflexionar, nunca había sido tan fácil acceder a información sobre alimentación y ejercicio como en la actualidad que basta con abrir cualquier red social para encontrar tips sobre cómo comer mejor, qué suplemento tomar, cuántos pasos caminar al día o cuál es la rutina ideal para transformar tu cuerpo.
Tal vez podrías pensar que esto debería ayudarte a tener una mejor salud. Sin embargo, algo parece estar ocurriendo en sentido contrario, ya que cada vez es más común encontrar personas que sienten “culpa” por comer ciertos alimentos.
Además evitan reuniones sociales porque no quieren “romper la dieta”, revisan obsesivamente las etiquetas nutricionales de los productos en el supermercado o viven preocupadas por consumir suficientes proteínas, suficientes vitaminas y no superar las calorías diarias que algún influencer sugirió. Lo curioso es que muchas de estas conductas suelen ser vistas como disciplina y compromiso con la salud.

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Pero vale la pena hacer una pausa y preguntarte: ¿a ti también el autocuidado comenzó a generarte estrés?
Las redes sociales han contribuido a crear una idea “wellness” que la mayoría de las veces resulta difícil de alcanzar.
Constantemente aparecen cuerpos tonificados, hábitos perfectamente organizados y personas que parecen tomar decisiones saludables las 24 horas del día y que, si alguna vez intentas replicar su rutina, te das cuenta de que es casi imposible lograr.
El problema no es que los otros puedan ser inspiración para ti, sino que comiences a comparar tu valor personal a partir de qué tan cerca te encuentras de esa versión idealizada que viste en alguna plataforma.
Hoy se sabe que la exposición constante a imágenes de cuerpos considerados “ideales” puede aumentar la insatisfacción corporal, especialmente en mujeres jóvenes. Y que mientras más tiempo dediques a compararte, más fácil resulta sentir que tu propio cuerpo no es suficiente.
El objetivo de una vida saludable debería ser hacerte sentir mejor, no vivir bajo una presión constante. Comer de manera equilibrada no significa tener una alimentación con un plato bonito y perfecto todos los días, hacer ejercicio no debería convertirse en un castigo por lo que comiste el día anterior y cuidar tu salud no tendría que ocupar cada pensamiento de tu día a día.
Tal vez es momento de cambiar esa idealización y en lugar de preguntarte únicamente cómo luce tu cuerpo, podrías comenzar a valorar todo aquello que te permites disfrutar, como caminar, estudiar, trabajar, practicar un deporte, convivir con otras personas, saborear una comida o simplemente sentirte bien.

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Las redes sociales pueden ser una herramienta valiosa para aprender e inspirarte, pero también es importante cuestionar el contenido que consumes y cómo te hace sentir. Porque existe una diferencia importante entre adoptar hábitos saludables y vivir con obsesión por aparentar que también tienes una rutina sana para compararla con los demás.
Recuerda que la salud no se construye desde la perfección, sino desde la constancia. Habrá días en los que te alimentes mejor, descanses más o te muevas más, y otros en los que no sea así. Lo importante es recordar que cuidarte debería hacerte sentir mejor, no vivir bajo una presión constante.
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El objetivo de una vida saludable debería ser hacerte sentir mejor, no vivir bajo una presión constante de cumplir con estándares
