México tiene viento y sol de sobra. ¿Por qué no alcanza?
México tiene sol y viento de sobra, pero la energía no llega sola. Conoce los tres retos de ingeniería detrás de la transición energética
México tiene viento y sol de sobra. ¿Por qué no alcanza? Imagen: Unsplash
¿Cuántas veces has leído sobre el enorme potencial solar y eólico de México? Pareciera que todos nuestros problemas energéticos están ahí, esperando ser resueltos por las energías limpias, y seguramente te has preguntado, ¿qué estamos esperando? Te voy a contar por qué aprovechar la energía renovable no es tan simple como parece. Estoy seguro de que, al terminar de leer, querrás ser parte de ese reto.
El reto principal es que construir las plantas generadoras de energía renovable es solo una parte del camino. Lo que casi nunca se menciona es que esta energía se tiene que transportar desde donde se produce hasta las ciudades y los hogares. A esto se suma que este tipo de energía tiene características particulares que debemos considerar al incorporarla a la red, o de lo contrario podemos comprometer la seguridad del sistema.

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El ejemplo claro del primer caso sucede en Oaxaca. El estado lidera la generación eólica nacional con 2.7 GW instalados. El Istmo de Tehuantepec está considerado como uno de los corredores eólicos con mayor potencial en el mundo. La energía está ahí esperando ser utilizada, lo que falta es infraestructura de transmisión para que llegue a las grandes ciudades. Imagina tener un depósito lleno de agua, pero solo mangueras cortas para transportarla.
¿Qué pasa cuando no hay sol o viento? Es exactamente de lo que trata el segundo reto. La energía eólica y solar son intermitentes por su propia naturaleza, pero quienes las consumen necesitan energía disponible en todo momento. Piensa que el suministro de agua de tu casa dependiera únicamente de los días lluviosos y de lo que pudieras almacenar cuando llueve, ¿bastante impráctico, verdad? Los operadores de la red eléctrica necesitan desarrollar estrategias para gestionar esta intermitencia sin interrumpir el servicio.
Alguna vez has visto girar un trompo y te has percatado de que entre más rápido está girando, más difícil es sacarlo de equilibrio. Por el contrario, cuando gira lento cualquier golpe lo tumba. Las plantas generadoras de energía tradicionales (agua, gas, carbón) funcionan como ese trompo girando rápido: mantienen estable la red ante pequeñas fallas y fluctuaciones.

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¿Qué pasa cuando reemplazamos esa inercia con fuentes eólicas y solares que por su naturaleza no la aportan? El resultado es una red más propensa a fallar. Un ejemplo reciente es el apagón de España en 2025, donde un fallo en la generación solar, en un escenario con 80% de energía renovable, causó el colapso de toda la red.
¿Qué hacemos con estos problemas? ¿Abandonamos la posibilidad de tener energía limpia y un mejor entorno? Nada de eso. Lo que necesitamos son jóvenes como tú, interesados en disciplinas STEM y motivados para prepararse y resolver estos retos. ¿Serás tú quien haga posible la transición energética? La decisión es tuya.
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