¿Por qué es importante cuidar tu microbiota? Esto es lo que dice una experta de la UNAM
Una experta de la UNAM explica las razones por las que debes cuidar tu microbiota y cómo el ejercicio ayuda a mantenerla sana
¿Por qué es importante cuidar tu microbiota? Esto es lo que dice una experta de la UNAM. Imagen: UNAM Global
¿Te has puesto a pensar sobre la importancia que tiene la flora intestinal y cuáles son sus cuidados? La doctora Nayeli Xochiquetzal Ortiz Olvera, académica e investigadora de la Facultad de Medicina de la Maxima Casa de Estudios, a través de la revista UNAM Global habla sobre ello. En Generación Universitaria te traemos esta información para que comiences a cuidar tu microbiota (es decir, flora intestinal) y tengas un mejor estilo de vida.
La flora intestinal es un conjunto de microorganismos que viven en nuestro intestino y tienen un papel importante en la salud humana. Realizan funciones esenciales, como defendernos de bacterias o virus. Además, aseguran el funcionamiento de nuestro sistema digestivo y colaboran en la correcta producción y absorción de minerales. Es decir, que nos protege de enfermedades y absorbe los minerales que ayudan a formar huesos, regular el equilibrio de líquidos, transportar oxígeno en la sangre, entre otras.
Tener una alimentación inadecuada, malos hábitos de vida, infecciones digestivas o algunos medicamentos pueden afectar al funcionamiento de la microbiota. No cuidarla puede causar: infecciones, alergias, dermatitis atópicas, estreñimiento, diarreas, malas digestiones, dolor, gases y distensión abdominal.
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¿Cómo el ejercicio ayuda a cuidar la microbiota?
Cuidar de tu flora intestinal puede escucharse difícil, pero cambiando hábitos e integrando una buena alimentación se puede lograr. De acuerdo con el escrito de UNAM Global, en los últimos años se han elaborado distintos estudios que comprueban que el ejercicio favorece al cuidado de la microbiota.
La Dra. Nayeli Ortiz habló sobre los beneficios que tiene el ejercicio para nuestra flora intestinal. De acuerdo con sus declaraciones, “con el movimiento físico (caminar, trotar, nadar), se estimula nuestro tubo digestivo y se producen movimientos peristálticos que ayudan a una adecuada renovación y, por tanto, un correcto movimiento de la microbiota”.
Además, el ejercicio favorece que el oxígeno que llega al intestino mejore la microbiota. “También favorece la combinación de algunos ácidos biliares (son parte del líquido espeso llamado bilis), que ayudan al organismo a digerir las grasas. Se ha comprobado también que, si una persona con sobrepeso empieza a hacer ejercicio, su flora intestinal va a mejorar solo por el hecho de hacer actividad física”, añadió.
La experta universitaria recomendó no realizar ejercicio de alta intensidad sin un entrenamiento adecuado, ya que podemos causar un síndrome de sobreentrenamiento. Y este tipo de conductas puede ser un factor estresante para el organismo y también puede tener un efecto negativo en la microbiota intestinal.

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¿Qué recomendaciones hay que tomar en cuenta para hacer ejercicio?
Someter a nuestro cuerpo a entrenamientos de alto rendimiento cuando apenas estamos comenzando a tomar este hábito puede tener más repercusiones que beneficios. Por ello, la especialista recomienda comenzar con ejercicios de baja demanda, para crear resistencia e incrementar la demanda paulatinamente.
“Hay que ir paso a paso. Por ejemplo, si apenas vamos empezando a caminar o trotar, que sea por lapsos de 15 minutos e ir incrementando el tiempo poco a poco. A aquellas personas que ya realizamos actividad física, únicamente sugerir que se mantengan estables”, expresó.
Ortiz Olvera explicó que los ejercicios con más beneficios para mejorar nuestra microbiota son los aeróbicos (caminar, correr, nadar, andar en bicicleta, etc.). Al realizar un ejercicio aeróbico, “nuestras resistencias periféricas disminuyen y, en vez de gastar energía, estamos invirtiendo esta en nuestro cuerpo”.
Además de hacer ejercicio, la doctora recomendó llevar hábitos alimenticios saludables. Aclaró que no hay alimentos malos, siempre y cuando se tomen en consideración las combinaciones o las cantidades que se consumen.
“Los alimentos influyen en la microbiota. No hay alimentos malos realmente, pero hay que saber encontrar el equilibrio en estos. Todo en su justa medida y tratar de realizar cinco comidas al día. Hay que tratar de concientizarnos sobre lo que comemos”, finalizó.
Autora: Ivonne Velasono
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