Frente a la IA, un plan estratégico, pero nunca la pasividad
La IA ofrece nuevas posibilidades para aprender, pero las universidades deben evitar que su uso debilite el pensamiento crítico
Frente a la IA, un plan estratégico, pero nunca la pasividad. Foto: Pexels
Aunque la inteligencia artificial nos ayuda a trabajar y a obtener respuestas de manera más rápida, utilizarla no siempre significa que entendamos el problema o desarrollemos conocimiento.
Por el contrario, cuando recurrimos a esta tecnología muchas veces estamos renunciando, por un error garrafal, al esfuerzo intelectual, a la expansión del pensamiento crítico o a aprovechar nuestra capacidad de asombro.
Resultan enormes pérdidas a cambio del beneficio inmediato que nos imponen la urgencia o el placer.
Estamos convirtiendo a la inteligencia artificial en un dilema humano: solucionamos los problemas que más nos afligen mientras atrofiamos las capacidades intelectuales que nos hicieron seres pensantes.
Para las universidades e instituciones educativas cobra particular relevancia esta situación porque nos dedicamos a desarrollar las capacidades de construir conocimiento y pensamiento crítico en las personas.
Estamos muy lejos de solo proporcionar información; incluso la IA es una herramienta que nos ofrece también algo más que eso, pero podríamos estar desperdiciando la oportunidad que nos regala.
Surgen muchas dudas: ¿estamos confundiendo información con conocimiento?, ¿la IA nos está volviendo pasivos?, ¿cómo podemos vencer la pasividad mental y el placer de lo inmediato?, ¿cuáles son las acciones que debemos tomar frente a este panorama?
La verdad es que todos enfrentamos dudas, pero tuve la fortuna de platicar con Fernando Téllez, director de Braing Cognitive, investigador experto en inteligencia natural y artificial , quien cuenta con 30 años de experiencia en pensamiento estratégico, evolución de modelos de pensamiento e innovación. Su trabajo también se relaciona con el uso de inteligencia artificial para analizar datos provenientes de estudios de actividad cerebral y convertirlos en información útil para la investigación.
Fernando amablemente nos regala algunas respuestas que nos pueden ser de gran utilidad, tanto para aplicarlas en Universidad Insurgentes y otras instituciones educativas, como para el público en general.
La principal advertencia de Fernando es vigilar que la inteligencia artificial no reemplace nuestro esfuerzo intelectual para entender y resolver problemas.

Es urgente que alumnos, profesores y cualquier usuario de la IA apliquen cambios en su forma de actuar y entender el uso de esta tecnología. Te comparto sus principales recomendaciones.
1. En primer lugar se deben enseñar los niveles de uso que podemos hacer de la IA y aprender a utilizarla de la manera adecuada.
“Es importante que dejemos de pensar que la IA es un chat; la tenemos que ver como sistemas de intervención”… “No es un oráculo que da soluciones definitivas”.
El usuario debe aprender a utilizarla para guiarla en relación con lo que busca y comparar y cuestionar sus respuestas. Solo así podemos generar un aprendizaje profundo.
Se debe brindar o buscar información introductoria clara sobre esta nueva tecnología (qué es y qué posibilidades reales tiene), y borrar la idea de que es una herramienta que sólo brinda comodidad y menor esfuerzo.
Si nosotros no nos damos cuenta que estamos en una era nueva, no vamos a poder vivir de manera eficaz en este mundo.
2. Cobrar conciencia de los diversos roles que podemos asumir frente a esta tecnología.
Por ejemplo, si somos alumnos en proceso de formación, es indispensable analizar y revisar el contenido que nos ofrece; cuestionarlo y construir nuevas ideas, en lugar de entregar los resultados sin revisar. La clave está en pensar que la IA es como ir al gimnasio.
Antes de utilizar esta herramienta, nos debemos preguntar primero cuál es nuestro objetivo, qué buscamos y para qué queremos la respuesta. Un ejercicio muy eficaz, es tratar de recordar todo lo que sabemos del tema que estamos tratando de resolver, por muy poco que sepamos; el ejercicio ayuda a evitar la falsa idea de que dominamos el tema solo porque la IA nos dio la información y evitamos postrarnos ante el poder de la IA, renunciando a nuestro objetivo de desarrollo intelectual por cumplir una tarea.
Los profesores, por su parte, también tienen que aceptar y transformar su rol en el sistema educativo, donde ya no son la fuente de datos, sino una especie de “coach” o mentores que ayudan a los alumnos a vencer la pasividad mental y la inmediatez en que hemos quedado inmersos.
Su nuevo papel los obliga, más que nunca, a indagar cómo pueden provocar que sus alumnos dediquen tiempo a la reflexión, a utilizar su creatividad o mantener la paciencia durante el proceso de investigación y aprendizaje, todo ello frente al resultado inmediato.
Sin duda, las escuelas deben dejar de solicitar resúmenes y concentrarse en el proceso de construcción del pensamiento crítico solicitando hipótesis y análisis.
Lo relevante es cómo lo hiciste, cuántas preguntas formulaste, cómo las estructuraste, en cuántas etapas llegaste al resultado.
3. Tener un plan estratégico.
Como ya dije, Fernando nos recomienda un plan estratégico de nuestra parte para intentar llevar a su límite la capacidad de esta tecnología.
Tenemos tarea en este proceso, necesitamos ejercitar 1) la lectura acelerada, 2) la atención sostenida, 3) la síntesis y 4) la memoria a largo plazo.
Invertir en capacitarnos y sensibilizar al que vemos atorado, es una gran labor.
Considera lo siguiente: tenemos ante nosotros un laboratorio de experimentación y confrontación de ideas, incluso las propias, gratis.
4. Por último, debemos entender y aceptar que la IA es un sistema que está transformando todas las profesiones e industrias.
El reto es identificar las acciones que debemos tomar, en nuestro caso, para actualizar el sistema educativo y de enseñanza para preparar a los alumnos.
Tenemos que aprender la Inteligencia Artificial sin renunciar al esfuerzo intelectual, a la curiosidad, al pensamiento crítico, esas capacidades que nos hacen diferentes.
Tenemos una gran oportunidad, especialmente ahora que no tenemos restricción de ningún tipo.
Hoy en día podemos hacer miles de pruebas y las empresas metidas en la IA no nos cobran, pero eso tarde o temprano va a cambiar.
Debemos convertir todo ello en conocimiento, nunca en la historia habíamos tenido tal democratización de la información y el saber.
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