¿Importa dónde y con quién comemos? Esto es lo que dice una experta de El Colmex
Descubre los detalles de la investigación de una experta de El Colmex, que habla sobre las implicaciones que tiene "comer"
¿Importa dónde y con quién comemos? Esto es lo que dice una experta de El Colmex. Imagen: Pexels
¿Te has preguntado cuántas veces has podido comer cómodamente y si lo que estás consumiendo realmente es sano? Muchas veces, por trabajo, tiempo o la escuela, debemos comer de pie o en el transporte público pero, ¿qué representa cuando comemos en esas condiciones?
Tiana Bakić Hayden, investigadora del Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales de El Colegio de México (Colmex), plantea una pregunta central para los estudios sociales de la alimentación: ¿Qué ocurre cuando dejamos de mirar únicamente el hogar y observamos las prácticas alimentarias desde los espacios laborales?
En la conferencia “Comer trabajando: repensar la alimentación a partir de los mundos laborales”, habló sobre cómo la desigualdad alimentaria no depende solamente del dinero disponible. También depende de horarios de trabajo, tiempos de traslado, el tipo de empleo, la existencia o ausencia de un lugar para comer, las relaciones sociales en el trabajo y los entornos urbanos donde se desarrolla la jornada.
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Así se presenta la desiguldad alimentaria
“Este trabajo es sobre cómo podemos entender las desigualdades alimentarias en relación no solamente con la cuestión del ingreso, que suele ser en lo que principalmente nos fijamos cuando hablamos de esto, sino también en los tipos de trabajo a los cuales se dedican las personas”, explicó Bakić Hayden para UNAM Global.
La investigadora partió de una crítica metodológica, en la que se establece el hogar como una unidad heterogénea. Sin tomar en cuenta que dentro de ella, no todas las personas que la integran tienen la misma rutina alimentaria. Por ejemplo, un trabajador con una jornada de 10 o 12 horas tiene que comprar sus alimentos de todo el día. A comparación de una trabajadora del hogar, puede comer en la casa de sus empleadores.
“Diferentes trabajos pueden tener diferentes implicaciones alimentarias y es importante contemplarlas para tener una comprensión más completa del contexto alimentario actual”, señaló la experta.

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¿Importa dónde y con quién comemos?
Uno de los hallazgos transversales de la investigación es la falta de tiempo para comer. El hecho de buscar opciones para optimizar el tiempo en el que comemos afecta no solo de manera nutricional, sino también a la idea que tenemos sobre esta actividad.
Otra actividad que atraviesa a la comida es el traslado que muchos deben hacer para llegar a sus empleos o escuela, ya que el tiempo invertido es demasiado. “Las jornadas laborales largas y los traslados extensos implican que las personas trabajadoras pasan la gran mayoría de su tiempo fuera del hogar y que sus rutinas laborales son importantes para la organización de comer”, sostuvo la investigadora.

La comida callejera y las fondas son factores esenciales en la vida de los trabajadores, a pesar de también ser vistos como riesgos para la salud. La investigadora hizo un llamado a ver estos espacios más allá del comercio. Ya que no se trata únicamente de puestos informales o comercios de paso, sino de espacios que permiten que miles de personas puedan cumplir con las exigencias laborales y con sus necesidades alimentarias fuera de casa.
La investigadora destacó que son mujeres quienes sostienen gran parte de esta infraestructura alimentaria, dentro y fuera del hogar. Madres, esposas, empleadoras, cocineras, vendedoras de café y comerciantes callejeras hacen posible que muchos trabajadores coman durante su jornada.
Autora: Ivonne Velasono
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