Perder tu primer trabajo no es el fracaso que crees
Perder el primer trabajo es más común de lo que crees y puede ayudarte a ajustar tu perfil y mejorar tu búsqueda laboral
Perder el primer trabajo es más común de lo que crees y puede ayudarte a ajustar tu perfil. Foto: Pexels
La pérdida del primer trabajo suele vivirse como una especie de veredicto: “No funcioné”. Pero, si se escucha a quienes están del otro lado del mercado laboral, la lectura cambia bastante
Para Fernanda González, CEO de Kostic, no es un evento raro ni excepcional. Al contrario, perder el primer empleo ocurre con frecuencia, sobre todo en posiciones junior. La rotación laboral en México ronda el 17%, explica, y es más alta en los niveles de entrada, donde hay más opciones similares y menos estabilidad.
Mariana Valera, fundadora de la firma de reclutamiento Labório, lo dice de forma todavía más directa: perder el primer empleo es parte del inicio de una carrera, no una desviación. El problema es cómo se interpreta.
Lo primero: bajar el drama de perder tu trabajo
Valera insiste en algo que suena sencillo, pero no lo es para todos y es mantener la calma. La salida puede sentirse como un golpe fuerte, pero no define ni la capacidad ni el futuro profesional.
González coincide, aunque desde otro ángulo. En su experiencia, muchos jóvenes asumen que algo “salió mal” en términos personales, cuando en realidad están en un proceso de exploración todavía muy abierto.
La Ceo de Kostic observa que, cuando alguien pierde un empleo, la reacción casi automática es culpar al entorno, ya sea al jefe, el salario o a la empresa. Y sí, a veces hay razones externas. Pero si todo se queda ahí, no hay aprendizaje. Siempre debe haber autocrítica.
Valera propone ir un paso más allá, como entender las causas concretas de la salida. A veces son administrativas (fin de contrato, reestructura), pero cuando no lo son, vale la pena pedir retroalimentación. El objetivo es no repetir el mismo movimiento en el siguiente trabajo.
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Antes de mandar CV, ordenar el perfil
Uno de los errores más comunes, según Valera, es salir a aplicar de inmediato, casi por inercia. Su recomendación es detenerse antes para actualizar el CV, revisar LinkedIn, pensar hacia dónde se busca ir. Prepararte, en sentido literal.
González lo complementa desde la práctica. Buscar trabajo no es algo que “pasa”, es algo que se organiza. Implica horarios, seguimiento, registro de aplicaciones. Saber a qué empresas aplicaste, cuándo y qué respuesta hubo. Además, preparar tu CV de acuerdo con la vacante a la que se postula. En otras palabras, tratar la búsqueda como un trabajo más.

El CV y LinkedIn, indispensables que a veces fallan
Valera subraya que el CV debe ser claro, breve y bien estructurado. No una lista de tareas, sino una explicación de lo que hiciste y hacia dónde quieres ir. Y algo elemental, que suele fallar, que los datos de contacto estén correctos.
González, por su parte, pone el acento en LinkedIn. Muchos jóvenes lo tienen, pero no lo usan. O lo dejan incompleto.
El problema es que gran parte de la búsqueda de talento ocurre ahí. Si el perfil no está actualizado, con logros claros y palabras clave, simplemente no aparece. No es que no te elijan. Es que ni siquiera entras en la conversación, subraya González.
La pregunta inevitable: ¿por qué saliste del trabajo?
En cualquier entrevista va a aparecer. Y aquí, dice Valera, el error no es lo que se responde, sino cómo. La recomendación es explicarlo con naturalidad, sin cargar la respuesta de emoción ni construir una historia demasiado elaborada.
González añade algo más, si no entendiste por qué saliste, difícilmente podrás explicarlo bien.
El valor del networking
Hay un punto en el que ambas convergen, aunque lo formulen distinto. González habla de networking y lo describe sin rodeos: acercarse a desconocidos, hablar con reclutadores, ir a eventos. Cosas que la mayoría evita.
Mientras que Valera no lo plantea exactamente así, pero pone énfasis en la actividad, en moverse, en estar presente, en comunicar que estás buscando. Acciones que apuntan a la misma dirección. La idea es que buscar trabajo implica exponerse un poco más de lo que uno quisiera.
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La ventaja (poco evidente) de equivocarte temprano
Ni González ni Valera lo dicen en esos términos, pero sus diagnósticos apuntan hacia ahí. Perder el primer trabajo ocurre en un momento donde todavía hay margen para ajustar el rumbo, para adquirir habilidades nuevas (especialmente en herramientas digitales) y para redefinir expectativas. No es cómodo, pero tampoco es definitivo.
Si algo dejan claro ambas expertas es que el problema no es perder el primer empleo. El problema es no entender por qué pasó y salir a buscar otro exactamente en las mismas condiciones.
Autor: Juan Pablo Aguilar
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Perder el primer trabajo es más común de lo que crees y puede ayudarte a ajustar tu perfil y mejorar tu búsqueda laboral
