Nanoaprendizaje: la técnica que te ayuda a aprender en menos de 120 segundos. Imagen: Unsplash
El nanoaprendizaje propone contenidos muy cortos, normalmente de menos de dos minutos, pensados para explicar una sola idea, instrucción o recordatorio. Nada de clases largas: aquí el objetivo es aprender algo puntual, rápido y lo que necesitas.
Un estudio de 2022 dice que el nanoaprendizaje está diseñado para encajar en momentos reales del día a día: una pausa entre clases o el trayecto en el transporte. A este enfoque se le conoce como aprendizaje just-in-time: aprender en el momento en que esa información te sirve.
Aunque suenan parecido, no son lo mismo. El microaprendizaje suele durar entre 5 y 10 minutos y busca desarrollar una habilidad completa. El nanoaprendizaje, en cambio, se enfoca en reforzar o activar un conocimiento muy específico.
Leer también: ¿Planificas tu vida sexual? Checa estas recomendaciones
Un ejemplo muy claro: un video de 60 segundos que te recuerda una fórmula antes de un examen, o una cápsula rápida que explica un atajo de teclado que necesitas para trabajar mejor.
El interés por este formato no es casual. Un análisis bibliométrico publicado en 2024, realizado por universidades europeas y latinoamericanas, muestra que desde 2020 han aumentado de forma constante los estudios sobre micro y nanolearning.
El impulso vino, en parte, de la pandemia, cuando escuelas, universidades y empresas buscaron formas más flexibles de enseñar y capacitar en línea.
Eso sí, los autores advierten que el nanoaprendizaje todavía es un campo que necesita mayor investigación.
Desde hace al menos una década, investigaciones en educación muestran que los videos breves (menos de seis minutos) sostienen mejor la atención y favorecen la
retención del contenido que los formatos extensos. Esto sugiere que el nanoaprendizaje está más alineado con los patrones actuales de consumo de información.
Esta lógica también aparece en la experiencia de quienes trabajan directamente en el diseño educativo.
Para Oscar Mendoza Ruiz, maestro en Educación y colaborador en la Dirección General del Bachillerato, el nanoaprendizaje consiste en ofrecer contenidos breves, concretos y altamente enfocados, diseñados para consumirse en lapsos pequeños y facilitar la adquisición de conocimientos específicos sin sobrecargar al estudiante.
“El objetivo no es reemplazar cursos completos, sino permitir que el aprendizaje ocurra en pequeñas dosis que puedan aplicarse de inmediato”, explica el experto.
En lugar de una clase extensa sobre un tema amplio, como marketing digital, el nanoaprendizaje propone cápsulas puntuales para los estudiantes, por ejemplo: cómo optimizar un anuncio a través de redes sociales o entender el funcionamiento básico del algoritmo de búsqueda.
Según Mendoza Ruiz, una de las ventajas de este enfoque es su flexibilidad. Puede adaptarse a distintos formatos —videos cortos, infografías, pódcasts breves o microlecturas— y resulta especialmente útil en contextos de educación continua y entornos laborales, donde aprender algo nuevo no puede implicar detener por completo la actividad diaria.
Además de que fomenta la autonomía, ya que cada persona decide cuándo y cómo consumir el contenido que necesita.
Desde hace al menos veinte años se planteaba que el microlearning permite integrar dispositivos de comunicación para facilitar procesos de actualización continua y aprendizaje a lo largo de la vida. Esta lógica, aprender en pequeños impulsos dentro del flujo normal de actividad, es la que hoy retoman muchas estrategias de nanoaprendizaje en empresas y programas de formación profesional.
Pero el nanoaprendizaje no es una solución mágica ni sustituye el estudio profundo. Una revisión sistemática reciente sobre microlearning y redes sociales encontró que, si bien estos formatos pueden mejorar la motivación y el compromiso por aprender, no funcionan bien para la adquisición de habilidades complejas o la comprensión profunda de conceptos.
Los autores advierten que, cuando se utilizan de forma aislada y sin una estructura pedagógica clara, las cápsulas pueden convertirse en fragmentos informativos desconectados, que no construyen conocimiento sólido a largo plazo.
Leer también: Radio IPN celebra 39 años y premia a bandas emergentes
Además, aunque el microlearning suele justificarse desde la teoría de la carga cognitiva, que propone reducir la cantidad de información procesada en cada sesión, los investigadores señalan que todavía falta evidencia empírica robusta que demuestre su eficacia en todos los contextos educativos en los que se presenta.
De hecho, la propia revisión sólo encontró 16 estudios que cumplieron criterios rigurosos de inclusión, lo que muestra que el campo aún está en consolidación.
Por eso debe recordarse que aunque el nanoaprendizaje es una herramienta muy útil y de fácil acceso, funciona mejor cuando forma parte de un ecosistema de aprendizaje más amplio e integral.
Aprender en solo unos minutos puede marcar la diferencia, siempre y cuando seamos conscientes de que algunos conocimientos todavía requieren tiempo, pausa y concentración para aprenderlos.
Autor: Juan Pablo Aguilar
Emprender no es sólo crear empresas; es generar oportunidades, transformar realidades; en esencia, educar para…
Expertas comparten recomendaciones al momento de informarse sobre el uso de métodos anticonceptivos en la…
La directora del IIS de la UNAM analiza la IA, la percepción de las ciencias…
El directivo de la estación, Enrique Anzures, dice que Radio IPN se coloca como una…
Al comienzo del semestre el ambiente se percibe más ligero. Y luego, sin aviso, algo…
Las bibliotecas universitarias se han transformado en un espacio para intercambiar ideas en voz alta…