Científicos. Foto: Pexels
Cuando pensamos en ciencia e innovación, solemos imaginar telescopios que nos permiten observar planetas y estrellas. Sin embargo, gran parte del conocimiento científico también ocurre en otra dirección: al mirar hacia lo más pequeño.
En México existe un equipo capaz de revelar lo invisible: el microscopio electrónico Titán 80/300, instalado en el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) en 2005 y que, durante dos décadas, ha revolucionado la ciencia de materiales.
Luis Fernando Mendoza, gerente de ventas de Microscopía Electrónica en Latinoamérica de Thermo Fisher, reafirma la relevancia de esta tecnología en la industria energética y farmacéutica.
El Titán ha sido clave en el desarrollo de nuevos catalizadores que hacen más eficiente la refinación del petróleo y el consumo de gasolina. También ha permitido a la industria farmacéutica observar proteínas, hormonas y enzimas para diseñar medicamentos.
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“El mayor conocimiento de nosotros, como seres humanos, es a través de la vista. Un microscopio nos permite ver”, afirma Mendoza.
Para el especialista, invertir en ciencia, tecnología, salud y educación puede ayudarnos a resolver los problemas locales y contribuir al crecimiento del país. Y aunque los equipos como el Titán suenen lejanos, los estudiantes también tienen la oportunidad de conocerlos.
Ese interés por descubrir lo invisible también se refleja en los jóvenes, asegura María Susana Rodríguez García, encargada del despacho de la dirección de Operación Institucional del IMP.
“Creo que la propia naturaleza del laboratorio del microscopio es atractiva para ellos. Tenemos algunos programas para que vengan a ser becarios, a hacer prácticas. Aquí tenemos muchos científicos, ellos invitan a sus estudiantes, entonces tenemos las puertas abiertas”, señala.
Aunque los equipos como el Titán parecen complejos, Mendoza aclara que lo esencial no es solo saber usarlos, sino interpretar los resultados.
“Lo que hacemos las compañías de cualquier tipo de equipamiento es hacer los instrumentos más fáciles de usar. De hecho, muchos ya tienen inteligencia artificial incorporada. Entonces, el obtener resultados es simple. Lo importante es interpretarlo”, explica.
Más allá de la carrera o especialidad, el experto enfatiza que dedicarte a la ciencia también implica una motivación personal. Por lo que recomienda, buscar algo que te apasione, un problema que hayas detectado o una inquietud que puedas desarrollar y que tengas la oportunidad de resolver.
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Para realizar tu servicio social o prácticas profesionales en el IMP necesitas un promedio mínimo de 8.0 y contar con el 70% de créditos académicos cursados.
Estas son las carreras solicitadas:
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Autora: Aura Resendiz
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