Nunca dejamos de aprender: formarse es avanzar. Imagen: Pexels
¿Realmente dejamos de aprender? Desde que nacemos, el aprendizaje acompaña al ser humano a través de la experiencia mucho antes de poner un pie en la escuela y aun así, después de graduarnos, el aprendizaje continuo permanece tan esencial como el ejercicio físico para el desarrollo personal.
Recordemos que no se debe limitar a la esfera académica, sino incluirla en cotidianidad para el crecimiento tanto humano como profesional.
Expertas en producción cinematográfica, derecho corporativo y relaciones internacionales coinciden en que el aprendizaje no termina con el título universitario, sino que es una necesidad ante la velocidad acelerada del mundo en el que vivimos.
Leer también: Cómo la IA está cambiando la forma de estudiar y aprender en la universidad. ¿Aliado o enemigo?
“Estamos aquí para contribuir, ya sea a la sociedad, a nuestras familias o al planeta. Entender nuestro rol y cómo aportamos es un ejercicio constante, porque cada uno tiene una responsabilidad y una forma única de hacerlo”, explica Mariana Alegrete, licenciada en Relaciones Internacionales, quien actualmente se desarrolla profesionalmente dentro del ámbito de los organismos internacionales, específicamente en las Naciones Unidas (ONU).
Lo único seguro en esta vida es la impermanencia y en un mundo que posee dos grandes pilares: el cambio y el caos, debemos de estar a la altura para no quedarnos atrás.
Aprender desde el interés genuino por crecer, más no por la validación externa y aceptar lo que aún no sabemos, porque es ahí donde se aprende de verdad. “Yo creo que lo más importante es entender que nunca sabemos todo”, afirma Mariana González-Campbell, oficial de programa de extremismo violento en CICTE (Comité Interamericano contra el Terrorismo), egresada de Relaciones Internacionales.
Hoy en día enfrentamos un entorno altamente competitivo y evolutivo, donde algunas de las razones para seguir dentro de las actualizaciones es el mantenimiento intelectual, el desarrollo personal y la adaptación a la velocidad acelerada.
Cuando uno se gradúa y empieza una nueva etapa, el aprendizaje continuo se manifiesta de muchas maneras, más allá de los títulos y los diplomas, abarca desde nuestras experiencias personales, los hábitos que cultivamos día a día y las experiencias académicas.
Quienes eligen seguir formándose lo hacen a través de programas como maestrías o doctorados en áreas especializadas. Otros optan por diplomados, certificaciones o cursos en línea que fortalecen el conocimiento práctico.
En México, actualmente, sólo 0.7% de la población tiene estudios de posgrado, incluyendo maestrías y doctorados, representando cerca de 6.6 millones de personas en todo el país.
Pero también hay otra opción que no involucra reconocimientos y es la de conocer a diversas personas para relacionarse con otras culturas y pensamientos. Cada persona es un libro y de ellas podemos aprender, así como las experiencias en el extranjero, que ofrecen un aprendizaje significativo, incluyendo la necesidad de hablar en otro idioma.
“Podemos aprender de toda experiencia. Lo importante es estar receptivos, mantener la mente abierta y descubrir qué enseñanza guarda cada persona o situación, sea buena o sea mala”, agrega Alejandra Arrieta, directora de la carrera de Comunicación en el Tec, cineasta y documentalista.
En un mundo saturado de información, estar al día resulta abrumador, no todo lo que vemos enseña. Discernir y contrastar es ya una habilidad y forma parte de la formación de cualquier persona; por eso, encontrar un tiempo para aprender dentro de una rutina que deja poco espacio para el crecimiento, agota la mente antes de siquiera empezar.
Aprender también es saber detenerse, buscar tu propio ritmo y equilibrio, porque el aprendizaje alimenta el espíritu. Más allá de lo profesional, seguir aprendiendo significa no dejar de crecer como persona y estar preparado para el futuro.
Leer también: 1984, el espejo de George Orwell sobre nuestro tiempo
“A veces es difícil, pero no hay que quedarnos ahí. Hay que intentar sobrepasar nuestros límites porque eso es lo que nos lleva a lugares distintos. Al final, lo importante es no ser como todos los demás, sino marcar la diferencia a nuestra manera”, finaliza Paulina Malvaes Torres, quien estudió Derecho en el Tec de Monterrey y aún continúa formándose.
El ser humano rebosa pasión y curiosidad. Aprender es hacerlo por nuestra propia naturaleza, por nuestro bienestar y por nuestra intelectualidad, porque formarse es avanzar y aceptar que incluso en el miedo a enfrentar lo desconocido podemos encontrar una nueva oportunidad para aprender.
Generación Universitaria trae para ti estas carreras organizadas por la UNAM y la UAM; ambas…
Todo comenzó con un baile de reggaetón. Fue un momento preciso en la vida del…
Como parte de los festejos, el Tec contará con la presencia de la exprimera ministra…
Profes impulsan a estudiantes a investigar, encender vocaciones científicas y demostrar que la investigación también…
Si te gustaría aprender o perfeccionar tu formación lingüística del idioma francés, el Verano Puma…
Por Mariangel Fernanda Ortega Torres, estudiante de Negocios Internacionales y Administración Financiera del Tecnológico de…