El despertar monetario de Japón y el nerviosismo de los mercados
Por Maria Gamboa Leon estudiante de la licenciatura de Relaciones Internacionales en la IBERO
El despertar monetario de Japón y el nerviosismo de los mercados. Imagen: Unsplash
Japón es un país que ha llevado su economía de una forma única; estamos hablando de una economía con tasas de referencia diferentes de la norma. A causa de múltiples problemas económicos, este país asiático llevaba varios años una tasa de referencia igual a 0%. Hasta que, en 2016, el Banco de Japón decidió entrar a terreno negativo (-0.1%).
De acuerdo con BBC Mundo, tenía tres objetivos principales: combatir la deflación, estimular la economía e incentivar el crédito. Con el paso de los años, esta política ayudó a que poco a poco Japón pudiera recuperarse de manera moderada de las complicaciones económicas de décadas pasadas, hasta que, en 2024, se puso fin a las tasas de interés negativas, llegando a 0.1% (Trading Economics, 2025).
Leer también: Nunca dejamos de aprender: formarse es avanzar
Esto se vio reflejado dentro del mercado de bonos gubernamentales japoneses de largo plazo. No es coincidencia que en 2016 se encontraran en su nivel de rendimiento históricamente más bajo; sin embargo, conforme la economía ha ido mejorando, sus rendimientos han aumentado. Un ejemplo claro son los bonos a 30 años, que en 2021 se encontraban cerca del 0.5% y para finales de 2025 superaron el 3.3% (Trading Economics, 2025). Asimismo, al tener rendimientos más altos que antes, el país está atrayendo a un creciente número de inversionistas extranjeros que buscan mayores ganancias. De acuerdo con PineBridge Investments (2025) y J. P. Morgan (2025), Japón destaca como uno de los mercados más atractivos de Asia.
Sin embargo, mantener tasas más altas implica que el gobierno deberá pagar más para financiarse mediante bonos, algo particularmente delicado para este país. Aunque el alza de tasas sea una señal de recuperación, también representa un incremento directo del gasto fiscal, lo que reduce el margen de maniobra en el futuro, lo que nos plantea otro dilema.

Como se ha mencionado, la tasa de referencia ha ido aumentando de manera gradual y, hacia finales de 2025, alcanzó su nivel más alto en los últimos 30 años, de acuerdo con datos de Bloomberg. Este cambio tiene un impacto directo sobre el carry trade, ya que durante años el yen fue una de las monedas más utilizadas en esta estrategia. Sin embargo, conforme el costo del financiamiento en yenes comienza a elevarse, el atractivo de esta estrategia se reduce, lo que podría provocar un ajuste en los flujos de capital y generar mayor volatilidad en los mercados financieros internacionales.
Este cambio puede afectar con mayor fuerza en los mercados internacionales, donde el carry trade ha sido especialmente influyente. Si estos flujos se revierten de manera simultánea, “una gran cantidad de capital regresaría a Japón y podría causar caídas abruptas en acciones, bonos y divisas globales” (Edwards, 2025).
Leer también: Cómo la IA está cambiando la forma de estudiar y aprender en la universidad. ¿Aliada o enemiga?
Finalmente, se puede decir que, a pesar de que históricamente el yen ha sido considerado un refugio seguro, estos instrumentos hoy presentan fluctuaciones constantes derivadas de decisiones de política monetaria, expectativas políticas y movimientos especulativos.
Esto ha cambiado el juego que conocíamos en los últimos años, a lo que se suma la llegada de Sanae Takaichi y la incertidumbre que su figura genera en los mercados.
Veremos qué nos depara 2026; al fin y al cabo, apenas es el principio del año. No es que esté ocurriendo un reacomodo geopolítico y económico mundial… ¿o sí?
Cómo inscribirte a la quinta edición de Verano Puma en París de la UNAM
Por Maria Gamboa Leon estudiante de la licenciatura de Relaciones Internacionales en la IBERO
