Cruz Azul se muda a Puebla; la afición resiste, pero paga caro la lealtad
Por Santiago Bobadilla Escartín, estudiante de la Licenciatura en Comunicación de la Universidad Iberoamericana
Cruz Azul se muda a Puebla; la afición resiste, pero paga caro la lealtad. Imagen: Instagram (@cruzazul)
- El cambio de sede al Estadio Cuauhtémoc obliga a los hinchas capitalinos a organizar traslados colectivos y asumir costos elevados para seguir al equipo, en medio de cuestionamientos al respaldo de la directiva
Tras jugar el torneo pasado en Ciudad Universitaria, estadio de Pumas y sin la posibilidad de regresar al Estadio Azteca, Cruz Azul se vio obligado a salir de la ciudad rumbo a Puebla mientras se define el futuro del equipo en la capital del país.
Después del anuncio del cambio de sede, los aficionados chilangos han activado una compleja logística para apoyar a su equipo en Puebla. Jared Jiménez Medina, vocero del grupo de aficionados ’Los Sangre Azul’, comentó que los aficionados se han dividido en dos frentes: caravanas organizadas por las barras y grupos de animación oficiales del club para llegar con seguridad hasta Puebla de forma conjunta y carpooling, donde, a través de grupos masivos de Facebook y de WhatsApp, los aficionados citadinos se organizan para compartir gastos como gasolina y casetas para viajar de forma independiente hasta Puebla para poder apoyar al equipo.
“Este cambio no es solo de sede, es un golpe al bolsillo del trabajador promedio”, comentó Jiménez Medina, quien también explicó que el apoyo de la directiva a los aficionados es percibido por estos como limitado.
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Aunque se han respetado los beneficios para los abonados en el estadio Cuauhtémoc, no existe aún ninguna iniciativa de transporte oficial para el traslado masivo de los aficionados con precios accesibles, lo que representa un problema para la porra chilanga, cuyos integrantes se pueden ver obligados a pagar hasta mil 500 pesos para apoyar a su equipo en Puebla sumando alimentos, traslado y el boleto.

Aunque las porras consideran que no es suficiente por parte de la directiva, los aficionados se mantienen apoyando al club de manera incondicional. “Jugar en Puebla ha demostrado que Cruz Azul no es solo un equipo de la capital, es un fenómeno nacional. Ver el Cuauhtémoc pintado de azul se siente como una invasión consentida que reafirma la grandeza del club”, añadió Jiménez Medina, que habla de un gran optimismo y sentido de permanencia que se ve reflejado en el apoyo al equipo a pesar del cambio de sede.
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Cruz Azul, equipo originario del estado de Hidalgo con raíces cooperativistas, pero establecido ya como un equipo de la Ciudad de México, tomó la decisión de jugar sus partidos de local para el presente torneo Clausura 2026 en el Estadio Cuauhtémoc de Puebla, estadio que ha sido sede mundialista en 1970 y 1986 y que no consiguió hacerse con este reconocimiento para el Mundial 2026.
Los constantes cambios de sede han mantenido abierto el debate sobre la identidad del club y el compromiso de la directiva con el aficionado común, sector que afirma sentirse descuidado en comparación con los abonados del club, que mantienen sus beneficios en la nueva sede.
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Por Santiago Bobadilla Escartín, estudiante de la Licenciatura en Comunicación de la Universidad Iberoamericana
