Opinión

La urgente necesidad de validar la información en la era de la desinformación digital

Hoy en día, el acceso a la información es más fácil y rápida que nunca. Con un solo clic, podemos obtener hechos, noticias, contenido y opiniones de todo el mundo. Sin embargo, la facilidad con la que hoy podemos tener acceso a esto conlleva un gran riesgo, la proliferación de información falsa o no verídica, puede tener graves implicaciones y repercusiones para la sociedad. Es por ello, que validar la información se convierte en una obligación, para protegernos de la desinformación y sus graves consecuencias.

Estamos viviendo en una era digital sobre cargada de información, en la que la información se ha convertido en un recurso omnipresente y accesible al instante. Las plataformas digitales, las redes sociales y los buscadores nos ofrecen un flujo constante de datos. Pero no toda esta información es fiable ni real.

La facilidad para publicar contenidos ha democratizado la comunicación, pero también ha abierto la puerta a la difusión masiva de noticias y contenido falso o manipulado, que pueden y han influido en las decisiones personales, sociales y políticas.  

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La llegada de la inteligencia artificial como generadora y creadora de contenidos plantea un nuevo reto para la validación de la información. En la actualidad, las herramientas basadas en IA pueden crear texto, imágenes, vídeo y audio falsos con un alto grado de realismo, lo que se conoce como deepfakes o contenido sintético. Esto complica mucho más la tarea de distinguir lo real de lo falso.

La capacidad y la facilidad con lo que la IA crea y produce contenidos falsos puede afectar a la sociedad de muchas maneras, desde la manipulación de la opinión pública hasta la desinformación política, el fraude y las campañas de odio.

La rapidez y sofisticación con que se generan estos contenidos obliga a los usuarios y profesionales de la información a estar aún más atentos y preparados para validar lo que consumen y comparten.

La difusión de información no verificada o falsa tiene consecuencias graves, un claro ejemplo fue lo ocurrido con la desinformación sobre vacunas durante la pandemia de COVID. También ha afectado a los procesos electorales a través de noticias manipuladas, generando desconfianza social. Además, la difusión de rumores puede dañar la reputación de personas e instituciones, generando conflictos y polarización social.

Por ende, la responsabilidad individual y colectiva de comprobar la información antes de compartirla se vuelve un acto de empoderamiento que permite tomar decisiones con conocimiento de causa y contribuye a detener la cadena de desinformación que afecta a toda la sociedad.

Para hacer frente a estos retos, hoy se cuenta con herramientas y estrategias que facilitan la verificación y validación de la información. Una de ellas es la verificación de las fuentes, que es esencial para identificar al autor y poder determinar si la fuente es fiable. Las fuentes desconocidas y sin un respaldo suelen ser poco fiables. Analizar el contenido objetivamente, evitando dejarse influir por prejuicios y cuestionar si la información es coherente con otros hechos conocidos.

Consultar otras fuentes y buscar información adicional para confirmar el contenido. Es importante no confiar en una sola fuente, esto evitará caer en la desinformación.

Aunque la IA se ha vuelto una herramienta fundamental en la creación de contenido, debemos de concientizarnos de que no todo el contenido o información generada por la IA es real, y debemos asegurarnos de que las fuentes son verificables.

La desinformación y los contenidos falsos, amplificados por la tecnología y la inteligencia artificial, representan una amenaza real para la sociedad. Adoptar el hábito de comprobar, validar y utilizar herramientas fiables y fomentar el pensamiento crítico son acciones esenciales para protegernos y construir un entorno informativo más seguro y creíble.

Todos tenemos una gran responsabilidad en hacer frente a la desinformación, usuarios, consumidores, comunicadores y las plataformas digitales deben trabajar de la mano. Solo así podremos garantizar que la verdad prevalezca en la era digital y que la información siga siendo una herramienta de conocimiento y progreso y no una fuente de confusión.

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Carmen Santiesteban Calderón

Carmen Santiesteban Calderón es académica de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Anáhuac México

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