Cómo impacta la inteligencia artificial en bibliotecas universitarias
Las bibliotecas universitarias se han transformado en un espacio para intercambiar ideas en voz alta e interactuar con la tecnología y la IA
Cómo impacta la inteligencia artificial en bibliotecas universitarias. Imagen: Unsplash
Un punto de reunión importante para los estudiantes son las bibliotecas universitarias. Estas, ahora cuentan con el mobiliario necesario para que intercambien sus ideas, sí, en voz alta, sobre los distintos proyectos académicos que están desarrollando. Por supuesto, también se consideran esos espacios de silencio para aquellos alumnos que requieren mayor concentración.
La conexión a la red y diversos enchufes para cargar desde la computadora hasta los audífonos de los jóvenes completan la estampa de los recintos universitarios.
No se puede negar que la tecnología, que incluye a la inteligencia artificial (IA), también es importante para responder a las demandas de estudiantes y profesores.

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“En un contexto en el que la IA está generando ‘información’ en segundos, tal vez se pone en duda la relevancia de las bibliotecas, sin embargo, su papel es más importante que nunca”, declara Verónica Valdez Cuevas, líder de las bibliotecas del Tec de Monterrey región Ciudad de México.
Una guía en la era de los algoritmos
Las expertas consultadas coinciden en que no existe como tal una pelea entre la IA y las bibliotecas universitarias. Todo lo contrario, estos espacios la implementan para mejorar sus procesos y obtener información curada. Esto puede puede ser el punto de partida para que los jóvenes desarrollen sus ensayos o investigaciones.
“Nuestro sistema manejador de bibliotecas y nuestro descubridor integran IA. Así, cuando un alumno solicita información, los resultados que obtenga serán de colecciones específicas, catálogos, bases de datos académicas o recursos de acceso abierto que han sido curados por la biblioteca”, explica Carmen García, directora de las bibliotecas del campus México de la Universidad Panamericana (UP).
Las especialistas también hacen énfasis en la confiabilidad de los recursos o datos dentro de las bibliotecas. Algo que no siempre se puede asegurar en los sistemas creados por empresas, como OpenAI o Google.
Si bien, desarrollos de IA como ChatGPT, Gemini o Copilot emplean modelos de lenguaje de gran tamaño para generar diferentes respuestas en formato de imágenes o textos, todavía no están libres de sesgos o las llamadas alucinaciones.
Es probable que hasta el más diestro en estas tecnologías haya experimentado la “capacidad inventiva” de la IA. Ya sea porque le generó una imagen que no respeta las proporciones o porque le entregó información falsa como verdadera.
“Al existir este tipo de errores de parte de esas IA, es importante que tengamos otros espacios que nos puedan ayudar u orientar, además de que nos permitan contrastar la información”, argumenta Isabel Galina Russell, especialista en el área de humanidades digitales en la UNAM.
La investigadora añade que en las bibliotecas universitarias se impulsa el esfuerzo por tratar de eliminar los sesgos. Lo que lleva, al mismo tiempo, al gran reto de asegurar que los contenidos que gestionan sean plurales y diversos.
Por ahora, la razón de ser de las bibliotecas universitarias se puede resumir así: “Somos una brújula en un océano de información”, acota Valdez Cuevas.
Recursos preferentes en las bibliotecas
¿Existen recursos exclusivos de las bibliotecas universitarias, o realmente ya todo se puede encontrar en internet? Las expertas refieren que administran desde bases de datos hasta catálogos específicos, sin contar las colecciones especiales o bibliotecas históricas que les han sido donadas.
“Las bases de datos se han complejizado de tal forma que nuestros bibliotecarios tienen que ser especialistas, de cierta manera, en las diferentes áreas académicas”, subraya Carmen García.

La también doctora en Filosofía agrega que si bien antes las bibliotecas estaban orgullosas de su acervo físico, ahora es una realidad que los recursos digitales los sobrepasan más de tres veces, al menos.
Respecto a las colecciones digitales o bases de datos, las universidades deben pagar una suscripción para que su comunidad pueda emplearlas. Eso significa que no están disponibles en internet o como recurso para que la IA genere respuestas.
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“Además de la fiabilidad de la información, los usuarios deben saber que solo en las bibliotecas van a encontrar este tipo de recursos”, expresa Galina Russell.
Asimismo, las especialistas mencionan que estos espacios son los responsables del repositorio institucional, que van desde las tesis hasta títulos editoriales.
Lugar de encuentro y reflexión
Galina Russell reitera el papel protagónico que tienen las bibliotecas para los universitarios. “Empiezan a perfilarse como espacios para hacer comunidad, para que la gente se reúna y trabaje, no necesariamente en silencio”, expresa la investigadora.
En el Tec de Monterrey, según Valdez Cuevas, están desde las salas aisladas para que varias personas puedan trabajar en equipo hasta zonas de silencio total, estas últimas demandadas más por los estudiantes de humanidades.
“Lo que tratamos con nuestras bibliotecas es que los alumnos tengan, más que un espacio físico, un lugar donde puedan concentrarse y reflexionar, así como un punto de encuentro social”, complementa.
Autor: Luis Miguel Paredes
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Las bibliotecas universitarias se han transformado en un espacio para intercambiar ideas en voz alta e interactuar con la tecnología y la IA
